Por Raúl Germán Bautista.- Uno de los últimos análisis publicados por el fenecido Roberto Rodríguez Marchena, exdirector de Prensa de la Presidencia de la República Dominicana, fue titulado «Guerra híbrida comunicacional». El texto fue difundido a través de su cuenta de X (antes Twitter), donde dejó una reflexión profunda sobre el deterioro del ecosistema mediático global.
Rodríguez Marchena advertía que “la caótica conversación en el ecosistema mediático provoca quejas e insatisfacciones en gobernantes, gobernables y gobernados. Creencias, certezas e instituciones se ven expuestas de un momento a otro, o de manera sistemática, a cuestionamientos desestabilizadores para los cuales no tienen siempre protección efectiva”.
Según su análisis, el desorden en los medios de comunicación no puede atribuirse únicamente a una confrontación entre verdades incómodas y mentiras flagrantes. “Solo la ingenuidad pudiera hacer creer que el caos se genera por la incompatibilidad entre mentiras impías y verdades inaceptables”, escribió.
El también comunicador explicó que lo que está ocurriendo a escala global responde a una «guerra híbrida comunicacional», una estrategia deliberada que combina múltiples herramientas para desinformar, dividir y debilitar.
Te puede interesar: Fallece Roberto Rodríguez Marchena, exvocero de la Presidencia en gobiernos de Danilo
Detalló que fenómenos como la infoxicación, desinformación, malinformación, hackeo, memes, granjas de bots, microsegmentación, minado de percepciones y data, así como encuestas manipuladas y el uso intensivo de la minería de datos, son armas utilizadas en esta guerra silenciosa, pero profundamente efectiva.
“El odio y el miedo, por ejemplo, esparcidos por todo el planeta, no son fenómenos naturales, casuales o espontáneos. No son simples consecuencias de la ignorancia popular. Tienen como propósito desinformar, demonizar el relato contrario, polarizar, fracturar las bases de apoyo del blanco, abrumar hasta aturdir, neutralizar las acciones defensivas y obligar al repliegue logístico”, puntualizó.
La reflexión de Rodríguez Marchena adquiere hoy mayor relevancia ante el avance imparable de la desinformación, la manipulación digital y la creciente dificultad para distinguir entre lo verdadero y lo fabricado.


