El megaincendio que desde el martes ha consumido más de 16.000 hectáreas en el macizo de Corbières, cerca de la ciudad francesa de Narbona, continúa avanzando, aunque con menor intensidad, el objetivo de este jueves de acuerdo con los bomberos, es lograr fijar el fuego para contener su propagación.
“El fuego continúa progresando”, explicó esta mañana el coronel Christophe Magny, responsable de los bomberos en el departamento del Aude, en una entrevista con la emisora France Info. Sin embargo, matizó que el ritmo de avance “se ha ralentizado”, lo que da una ventana de oportunidad para las labores de contención.
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Magny subrayó que fijar el fuego es “el objetivo de la jornada”, ya que “sigue activo a esta hora” y hay muchos frentes en el perímetro de aproximadamente 90 kilómetros que no son accesibles por tierra debido a la compleja orografía del macizo.
En el terreno hay 2.000 bomberos movilizados, y se esperan refuerzos para permitir el relevo de los equipos desplegados. Con las primeras luces del día comenzó a operar un avión bombardero de agua tipo Dash, al que se sumarán dos hidroaviones Canadair para intensificar los esfuerzos aéreos.
Respecto a la superficie afectada, Magny reiteró la cifra oficial de 16.000 hectáreas quemadas, aunque anunció que se realizará una nueva evaluación más precisa a lo largo del día.
El incendio en Corbières ya ha sido catalogado como el mayor siniestro forestal que ha sufrido Francia desde 1949. Ha dejado al menos una persona fallecida, una mujer que se negó a evacuar su vivienda, además de dos civiles heridos, once bomberos lesionados dos de ellos en estado crítico y tres personas desaparecidas.
Las llamas también han destruido miles de hectáreas de bosque y campos de cultivo, especialmente viñedos, así como al menos 25 viviendas y una treintena de vehículos, lo que agrava el balance humano y material de esta catástrofe ambiental sin precedentes en la región.


