Los restaurantes de Estados Unidos enfrentan uno de los momentos más difíciles de los últimos años, presionados por el incremento sostenido de los costos y la disminución del gasto de los clientes.
El caso de Ike’s Chili, un icónico establecimiento de Tulsa con 117 años de historia, ilustra el desafío: sobrevivió a la Gran Depresión, a la pandemia de covid-19 y a crisis inflacionarias, pero en 2025 se enfrenta a un escenario más complicado.
“El coste de todo está subiendo y tenemos que averiguar cómo gestionarlo adecuadamente”, explicó a CNN Len Wade, socio gerente del restaurante. Uno de los ejemplos más claros es la carne de vacuno para hamburguesas, cuyo precio mayorista subió casi un 21% en julio en comparación con el mismo mes de hace diez años.
Sin embargo, trasladar ese incremento al consumidor no siempre es posible. “Necesito subir los precios de nuevo ahora mismo, pero me preocupa que la gente deje de venir”, reconoció Wade, quien incluso ha evaluado modificar el menú para abaratar costos, aunque esto podría afectar la calidad.
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Costos en aumento y márgenes reducidos
El encarecimiento no se limita a la carne. Productos básicos como café, huevos y cacao también han subido a lo largo del año. Según el índice de precios al productor, en junio el costo general de los alimentos aumentó 21% respecto al mismo mes de hace cuatro años, superando el alza del 17,5% registrada en los precios mayoristas en general.
Los restaurantes, con márgenes de beneficio que oscilan entre el 3% y el 5%, tienen poco margen de maniobra. A esto se suma el impacto de la guerra comercial impulsada por el presidente Donald Trump, que podría encarecer aún más productos como los tomates. “Si las cuentas no cierran, tendrán que cerrar el negocio”, advirtió Chad Moutray, economista jefe de la Asociación Nacional de Restaurantes.
El sector también enfrenta dificultades para contratar personal. Wade recuerda que a mediados de los 2000 recibía tres o cuatro solicitudes de empleo al día; desde 2019 apenas ha recibido una docena. Las restricciones migratorias aplicadas este año han agravado la situación, reduciendo la disponibilidad de trabajadores en un sector que en 2024 empleaba a cerca de un millón de indocumentados, según el Centro de Estudios Migratorios de Nueva York.
Clientes que gastan menos
El aumento de los costos coincide con un cambio de hábitos en los consumidores. En la primera mitad de 2025, restaurantes y bares del país registraron uno de los peores semestres en crecimiento de ventas de la última década, incluso por debajo de los niveles durante la pandemia.
Hogares de bajos ingresos están reduciendo el número de comidas fuera, optando por menús más económicos o cocinando en casa. La tendencia empieza a afectar también a la clase media. “Si el precio ya no se ajusta a su percepción del valor, dejarán de venir”, señaló Linda Ford, propietaria de varios locales en Tulsa.
De acuerdo con Michael Zuccaro, vicepresidente de finanzas corporativas de Moody’s Ratings, la inflación prolongada ha reducido la afluencia a restaurantes durante dos años consecutivos, afectando a todos los estratos. Esta situación deja a los negocios sin la flexibilidad de precios que tenían antes, atrapados entre la caída de las ventas y el impacto de los aranceles.
Panorama desigual
No todo es negativo. La Reserva Federal, en su informe Beige Book, destacó que en Nueva York, especialmente en Brooklyn, la afluencia a restaurantes sigue creciendo. Sin embargo, en regiones como el sureste, los negocios reportan una baja en el volumen de ventas, ya que los clientes optan por alternativas más baratas o comer en casa.
En medio de este escenario, Ike’s Chili intenta resistir. “Tenemos que encontrar el equilibrio para seguir aquí otros cien años más”, afirma Wade, con la esperanza de que el sector pueda sortear este nuevo desafío.
CNN
Por: Itzel Olivo





