Por Raúl Germán Bautista.– La comunidad de Bellas Colinas, ubicada en San Miguel de Manoguayabo, Santo Domingo Oeste, se encuentra sumida en una crítica situación sanitaria.
Residentes denuncian que las aguas cloacales brotan de manera permanente en la calle Amapola, afectando la vida cotidiana de decenas de familias y convirtiéndose en un serio foco de contaminación ambiental.
“Las aguas cloacales brotan de manera permanente”, afirman los moradores, quienes también aseguran que el hedor se torna inaguantable y que las personas no pueden cruzar por esta parte sin que puedan pisar estas aguas.
La situación no solo representa una molestia para los residentes, sino que constituye una amenaza directa a la salud pública, por tal razón hacen un llamado a las autoridades municipales para que resuelvan la situación.
Las aguas residuales sin tratamiento contienen patógenos como bacterias, virus y parásitos que pueden provocar enfermedades como diarreas, infecciones en la piel, conjuntivitis, cólera y hepatitis A, entre otras afecciones gastrointestinales.
Además, la exposición prolongada a estos contaminantes puede agravar enfermedades crónicas y afectar especialmente a niños, personas mayores y quienes padecen condiciones inmunológicas.
Vecinos de la zona han manifestado que, pese a múltiples quejas y solicitudes a las autoridades municipales, el problema persiste sin solución aparente. El estancamiento de aguas cloacales también favorece la proliferación de mosquitos y roedores, lo que incrementa el riesgo de brotes de dengue, leptospirosis y otras enfermedades vectoriales.
La comunidad exige la intervención urgente del Ayuntamiento de Santo Domingo Oeste y de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) para evitar una crisis sanitaria mayor.


