La exestrella del reality The Girls Next Door, Holly Madison, sorprendió al revelar que su autismo no diagnosticado fue una de las razones que influyeron en su decisión de unirse al universo Playboy y mudarse a la icónica mansión de Hugh Hefner.
En una entrevista reciente con Page Six, la exconejita, hoy de 45 años, explicó que su condición, diagnosticada oficialmente en 2023, le permitió comprender mejor por qué en su juventud buscaba entornos donde sentía una aparente sensación de pertenencia, incluso si estos eran emocionalmente complejos.
“Definitivamente arroja luz sobre dónde estaban mis sentimientos y mis motivaciones, y por qué tenía ciertas impresiones sobre las cosas”, confesó Madison, al reflexionar sobre su paso por la Mansión Playboy.
Madison relató que desde pequeña notaba dificultades para conectar socialmente, aunque atribuía esos comportamientos a haber crecido en una zona remota de Alaska. A lo largo de su vida adulta, sin embargo, esos patrones persistieron, lo que la llevó a buscar ayuda profesional.
Su exesposo, el empresario Pasquale Rotella, y su madre coincidieron en que “algo más podía estar pasando”. Tras siete consultas médicas, la exmodelo fue diagnosticada con autismo de alto funcionamiento, un tipo de trastorno del espectro autista que afecta principalmente la comunicación social y la interpretación emocional, pero no impide llevar una vida independiente.
Cómo su autismo influyó en su relación con Hugh Hefner
Según Madison, el desconocimiento de su condición la hizo más vulnerable a figuras de poder, como el fundador de Playboy, Hugh Hefner, quien era cinco décadas mayor que ella.
“Sentía que si alguien mayor, con más experiencia y más control, me mostraba atención, eso debía ser amor”, explicó.
Durante los siete años que vivió en la Mansión Playboy, la modelo convivió bajo un ambiente controlado y emocionalmente exigente, del que hoy habla abiertamente en su pódcast Girls Next Level.
De la vulnerabilidad al entendimiento
Para Holly Madison, su diagnóstico llegó como una forma de alivio. Asegura que, si bien no se arrepiente de su pasado, hoy entiende muchas de sus decisiones y la manera en que su forma de procesar el mundo influyó en ellas.
“Mi autismo es una parte interesante e importante de mi historia”, afirmó. “Si hubiera sabido a qué me enfrentaba, quizá me habría comportado de otra manera, pero también me ayudó a convertirme en quien soy”.
Hoy, lejos del glamour de Playboy, Madison se ha convertido en una voz que busca visibilizar el autismo en mujeres adultas, un tema que, según los expertos, suele diagnosticarse tarde por falta de información y sesgos de género.
Con información de infobae.
Por: Yari Araujo


