Este domingo, Bolivia celebra por primera vez en su historia una segunda vuelta presidencial, en la que se enfrentan el senador centrista Rodrigo Paz y el expresidente conservador Jorge “Tuto” Quiroga, en una elección que marcará el final de dos décadas de dominio político del Movimiento al Socialismo (MAS).
En la primera vuelta del pasado 17 de agosto, Paz obtuvo el 32,06 % de los votos y Quiroga el 26,70 %, sin alcanzar ninguno los requisitos constitucionales para ganar en primera ronda. Según la ley, será proclamada la fórmula que obtenga la mayoría simple de votos válidos.
Ambos candidatos han prometido medidas urgentes para salir de la crisis económica. Quiroga propone acudir al Fondo Monetario Internacional, mientras que Paz asegura tener acuerdos listos para importar combustibles. Coinciden en achicar el Estado, lo que implicaría un cambio de modelo tras 20 años de fuerte intervención estatal.
La campaña no estuvo exenta de polémicas, especialmente por declaraciones controvertidas de sus candidatos a la vicepresidencia: Edman Lara, por el lado de Paz, y Juan Pablo Velasco, por el de Quiroga.
Más de 7,5 millones de bolivianos están llamados a las urnas. El voto es obligatorio y se utilizará el mismo padrón de la primera vuelta. La jornada contará con el acompañamiento de misiones de observación, entre ellas la de la Unión Europea, que desplegará 120 observadores en todo el país.
Las autoridades electorales han activado el sistema de resultados preliminares y reiteran que rigen medidas de restricción como el silencio electoral, la prohibición de aglomeraciones y la limitación del tránsito vehicular sin autorización.
Con esta segunda vuelta, Bolivia no solo elegirá a su próximo presidente, sino que también abre un nuevo capítulo político y económico en su historia reciente.
Por: Nairoby Ureña


