El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, encendió las alertas tras la clausura de la Cumbre de Líderes del G20 en Johannesburgo, al anunciar que buscará un diálogo directo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para evitar un conflicto armado en Sudamérica derivado de la creciente tensión con Venezuela.
Lula expresó estar “muy preocupado” por el despliegue militar estadounidense en el Caribe, un movimiento que, según él, rompe el equilibrio estratégico de una región históricamente considerada zona de paz. “Somos un continente que no tiene armas nucleares ni bombas atómicas. Nuestro foco es desarrollarnos, no entrar en conflictos”, afirmó el mandatario brasileño.
El presidente subrayó que Brasil tiene una responsabilidad particular debido a su extensa frontera con Venezuela, lo que convierte cualquier escalada militar en una amenaza directa para el continente. “No tiene sentido tener una guerra ahora. Un disparo puede desatar algo que nadie sabe cómo termina”, insistió Lula, quien comparó la situación con los errores cometidos al inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.
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El despliegue estadounidense forma parte de la estrategia «Lanza del Sur», que Washington presenta como una operación para combatir el narcotráfico y fortalecer su presencia marítima en la región. Buques, aviones de combate y unidades especiales han sido movilizados en los últimos meses tanto en el Caribe como en el Pacífico latinoamericano.
Sin embargo, el gobierno de Nicolás Maduro sostiene que estas maniobras buscan desestabilizarlo y preparar un escenario de intervención, razón por la cual ordenó mantener a las fuerzas venezolanas en “alerta permanente” con ejercicios militares continuos. Caracas considera el operativo estadounidense una amenaza directa a su soberanía.
Como parte del clima regional, fuentes diplomáticas sudamericanas consultadas en las últimas semanas señalan que varios gobiernos temen que cualquier incidente marítimo o aéreo pueda escalar rápidamente, especialmente en puntos sensibles del Caribe. Por ello, Lula busca posicionarse como mediador para evitar que la región repita escenarios de conflicto que han devastado otras partes del mundo.


