El papa León XIV adoptó este jueves la decisión más contundente hasta ahora para corregir una de las medidas financieras más polémicas del pontificado de papa Francisco, al cancelar una comisión especial de recaudación de fondos que había sido anunciada en circunstancias cuestionables durante la hospitalización del líder argentino.
Mediante un decreto, el pontífice suprimió oficialmente la comisión, derogó sus estatutos y destituyó a todos sus integrantes. También ordenó que sus activos pasen a la Santa Sede y que la Oficina de Patrimonio del Vaticano supervise el proceso de disolución. Según la disposición, se creará un nuevo grupo de trabajo, cuyos miembros serán aprobados directamente por el papa, para presentar propuestas de recaudación y diseñar una estructura más adecuada para el futuro.
La medida es interpretada como otra señal de que el primer papa estadounidense de la historia está cerrando los cabos sueltos heredados del pontificado de Francisco. En este cierre de año, León XIV avanza en resolver problemas pendientes y en cumplir las obligaciones relacionadas con el Año Santo, mientras prepara el terreno para concentrarse en su propia agenda a partir de 2026.
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La cuestionada comisión había sido anunciada el 26 de febrero, cuando Francisco permanecía ingresado por una neumonía bilateral. En ese momento, el papa recibía la visita de altos funcionarios de la Secretaría de Estado, oficina que protagonizó previamente un escándalo financiero por la pérdida de decenas de millones de euros en un fallido acuerdo inmobiliario en Londres.
El grupo estaba integrado únicamente por italianos sin experiencia profesional en recaudación de fondos, y era presidido por un asesor de la Secretaría de Estado. La concentración de poder en esa oficina, la ausencia de expertos en fundraising y la falta de representantes estadounidenses —Estados Unidos es el mayor donante del Vaticano— despertaron de inmediato dudas sobre la credibilidad del proyecto.
Para algunos observadores, el anuncio parecía un intento de la Secretaría de Estado de aprovechar la enfermedad del papa para abrir un nuevo flujo de donaciones sin controles, luego de que Francisco le retirara la gestión del fondo soberano de 600 millones de euros (684 millones de dólares) como consecuencia del caso Londres.
El decreto firmado por León XIV busca reiniciar el proceso desde cero. Las donaciones continúan siendo una fuente esencial para el sostenimiento de la Santa Sede, y muchos donantes estadounidenses esperaban que el nuevo pontífice, con formación en matemáticas, impulsara una etapa de mayor transparencia y responsabilidad financiera dentro del Vaticano.


