Cargada de emoción y esperanza, la ciudad de Belén encendió sus luces de Navidad por primera vez en dos años, en los que la guerra en Gaza dejó sin decoraciones la localidad donde nació Jesús en recuerdo de las decenas de miles de muertos en el enclave regenteado por terroristas de Hamas.
Palestinos cristianos y musulmanes venidos de diferentes puntos de Cisjordania y de Israel, junto a algunos sacerdotes y monjas que cumplen su misión en Tierra Santa, retaron a la lluvia en la plaza del Ayuntamiento de Belén, junto a la Basílica de la Natividad, para ver un encendido que llevaba dos años sin ocurrir.

Belén sufre sin turismo
Para Belén, una ciudad que vivía tradicionalmente del turismo, estos dos años de guerra han sido devastadores, con comercios, restaurantes y hoteles cerrados que ahora esperan ver con la tregua un anhelado aumento de visitantes.
“Cuando no hay turistas, mucha gente sufre”, dice este palestino cristiano recordando que ha tenido que cerrar dos años su tienda, situada desde hace medio siglo en la Plaza del Pesebre y especializada en artículos religiosos.
Decidió abrir hoy solo para la ceremonia de encendido del árbol, pero luego tendrá que volver a echar el cierre. “Si hay paz es mejor para nosotros, para los palestinos y para los judíos también, para Israel también”, concluye.
Entre el público, esperando tras la valla de seguridad que le dejen acceder a la plaza, Pierre Demarole, un dominico francés, explica que lleva solo unos meses en Jerusalén estudiando y destaca que celebrar por fin la Navidad en Belén es “todo un acontecimiento”.
Para los cristianos, recuerda, “es fundamental apoyar todo lo que nos recuerde que en Navidad celebramos el nacimiento del príncipe de la paz”.
Por: EFE
Edición: LA


