Las calles de Teherán fueron escenario de fuertes protestas la noche del sábado, cuando miles de personas salieron a manifestarse contra el régimen de Irán, en lo que se considera el mayor movimiento de rechazo al gobierno en más de tres años, a pesar de la represión y el bloqueo casi total de Internet.
Las manifestaciones comenzaron hace dos semanas debido a la grave situación económica del país y se han extendido a varias ciudades, con consignas que exigen la salida del líder supremo Ali Khamenei. Las autoridades iraníes han responsabilizado a Estados Unidos de incitar las protestas.
Organizaciones de derechos humanos han denunciado una represión cada vez más violenta. Activistas reportan cientos de muertos y miles de detenidos, aunque la falta de acceso a Internet y las restricciones a la información dificultan confirmar cifras oficiales. Amnistía Internacional alertó sobre el uso ilegal de fuerza letal por parte de las fuerzas de seguridad.
Las protestas también han generado reacciones fuera de Irán. En ciudades como Londres y París, miles de personas salieron a las calles para apoyar a los manifestantes iraníes y condenar la represión del régimen. Algunos gobiernos y líderes internacionales han expresado preocupación por la violencia.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su país está dispuesto a apoyar al movimiento de protesta, mientras continúan las tensiones internacionales en torno a la crisis política y social que vive Irán.



