España amaneció este martes con las banderas a media asta en el primero de tres días de luto nacional decretados por el Gobierno tras el mortal accidente ferroviario ocurrido el domingo en el sur del país, mientras los equipos de emergencia continuaban recuperando cuerpos entre los restos de los trenes siniestrados.
El balance oficial de víctimas mortales aumentó a 41 fallecidos, luego de que el ministro de Transportes, Óscar Puente, confirmara el hallazgo de otro cadáver al levantarse uno de los vagones dañados con una grúa, las autoridades advirtieron que la cifra podría seguir creciendo, ya que los rescatistas continúan buscando personas entre lo que el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, describió como “un amasijo de hierros”.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, informó a la televisión pública RTVE que los equipos de emergencia creen haber localizado al menos tres cuerpos más atrapados entre los restos, aunque no estaba claro si ya forman parte del conteo oficial.
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El accidente ocurrió el domingo a las 7:45 de la tarde, cuando la parte trasera de un tren con 289 pasajeros que cubría la ruta Málaga–Madrid descarriló y colisionó con otro tren que viajaba en sentido contrario, desde Madrid hacia Huelva, según datos del gestor ferroviario Adif.
La parte frontal del segundo convoy, que transportaba a casi 200 pasajeros, recibió el mayor impacto, lo que provocó que sus dos primeros vagones se salieran de la vía y cayeran por una pendiente de unos cuatro metros. Algunas de las víctimas fueron halladas a cientos de metros del lugar del choque, confirmó Moreno.
Las causas del accidente siguen bajo investigación. Puente calificó el siniestro de “extraño”, al señalar que ocurrió en un tramo recto de la vía y que ninguno de los trenes circulaba a alta velocidad. No obstante, indicó que se ha detectado una sección rota de la vía que podría estar relacionada con el origen del descarrilamiento, aunque subrayó que se trata solo de una hipótesis. “Se trata de determinar si es la causa o la consecuencia”, explicó en declaraciones a la Cadena Ser.
El tren que se salió de la vía pertenecía a la empresa privada Iryo, mientras que el convoy que sufrió el mayor impacto era operado por la compañía pública Renfe. Iryo informó que su tren fue fabricado en 2022 y había superado su última revisión de seguridad el pasado 15 de enero. Tanto Puente como el presidente de Renfe, Álvaro Fernández, aseguraron que ambos trenes circulaban muy por debajo del límite de velocidad de 250 kilómetros por hora y que “se puede descartar el error humano”.
El siniestro ha conmocionado a un país que lidera Europa en kilómetros de líneas de alta velocidad y que presume de contar con una de las redes ferroviarias más avanzadas del continente. “Es un palo durísimo, indudablemente, y tengo que trabajar para que no afecte a la credibilidad y a la solidez del sistema”, reconoció Puente en una entrevista con la radio pública RNE.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó el lunes el lugar del accidente, cerca del municipio de Adamuz, en la provincia de Córdoba, donde anunció tres días de luto oficial. El rey Felipe VI y la reina Letizia tenían previsto desplazarse a la zona y a un hospital cordobés donde permanecían ingresados varios heridos.
Las autoridades sanitarias informaron que 39 personas seguían hospitalizadas el martes por la mañana, mientras que 83 heridos ya habían sido atendidos y dados de alta. Paralelamente, la Guardia Civil comenzó la recogida de muestras de ADN de familiares que temen que sus allegados se encuentren entre los fallecidos aún no identificados.
El servicio de trenes de alta velocidad entre Madrid y las ciudades andaluzas de Sevilla y Málaga se reanudará de forma parcial este martes, con tramos cubiertos por autobuses. Puente indicó que el servicio ferroviario normal no se restablecerá por completo hasta principios de febrero. Para aliviar la situación de los viajeros, la aerolínea Iberia incrementó el número de vuelos hacia el sur del país y varias compañías de autobuses reforzaron sus rutas.


