El devastador terremoto que sacudió Myanmar ha sido declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una emergencia de nivel 3, el máximo grado de alerta en su marco de respuesta a crisis humanitarias. Ante la magnitud del desastre, la OMS ha hecho un llamado urgente para recaudar 8 millones de dólares con el objetivo de salvar vidas, prevenir enfermedades y restablecer los servicios de salud esenciales en los próximos 30 días.
Un terremoto devastador con miles de víctimas
El sismo principal, de magnitud 7,7, ocurrió el viernes cerca de Mandalay, en el centro de Myanmar, seguido minutos después por una réplica de 6,7. Hasta el momento, se reportan más de 1.700 muertos en Myanmar y al menos 18 víctimas fatales en Tailandia.
Sin embargo, la cifra de fallecidos podría aumentar significativamente, ya que muchas zonas continúan incomunicadas y los equipos de rescate enfrentan grandes dificultades para llegar a las áreas más afectadas.
Crisis sanitaria: riesgo de enfermedades y cirugías limitadas
Según la OMS, la combinación de un alto número de víctimas, lesiones traumáticas y la precaria infraestructura médica de Myanmar ha generado un riesgo extremo de infecciones. La capacidad quirúrgica del país es limitada, lo que dificulta la atención de heridas graves como fracturas, cortes profundos y el síndrome de aplastamiento.
Además, la destrucción de infraestructuras ha provocado la interrupción del suministro de agua y electricidad, aumentando el riesgo de brotes de enfermedades transmitidas por el agua y los alimentos. Sin una respuesta sanitaria rápida y efectiva, miles de personas podrían enfrentarse a condiciones médicas críticas en las próximas semanas.
Llamado urgente de la OMS: «sin financiación, se perderán vidas»
Ante la gravedad de la situación, la OMS ha solicitado con urgencia 8 millones de dólares para responder a las necesidades sanitarias inmediatas. Este fondo permitirá proporcionar suministros médicos, estabilizar los servicios de salud y evitar una crisis humanitaria aún mayor.
«Sin financiación inmediata, se perderán vidas y los frágiles sistemas de salud se tambalearán», advirtió la OMS en su llamado de emergencia.
Búsqueda de sobrevivientes y réplicas constantes
Mientras las operaciones de rescate continúan, las réplicas siguen sacudiendo Mandalay, sembrando pánico entre los residentes. El domingo, un nuevo temblor de magnitud 5,1 llevó a las personas a salir a las calles en busca de seguridad, interrumpiendo temporalmente las labores de rescate.
En una sala de exámenes budistas destruida en Mandalay, equipos de socorristas chinos trabajaban intensamente en la búsqueda de sobrevivientes atrapados entre los escombros. Sin embargo, la falta de comunicación en varias regiones afectadas impide conocer la verdadera magnitud del desastre.
La junta militar rompe el silencio y pide ayuda internacional
En una medida poco común, el líder de la junta militar de Myanmar, Min Aung Hlaing, emitió un llamamiento excepcional a la comunidad internacional solicitando ayuda. Tradicionalmente, los gobiernos militares de Myanmar han rechazado la asistencia extranjera, incluso después de desastres naturales de gran magnitud.
Este pedido de ayuda refleja la gravedad de la crisis humanitaria que enfrenta el país, donde miles de personas requieren asistencia inmediata para sobrevivir a las secuelas del terremoto.
Una carrera contra el tiempo
Myanmar enfrenta uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Con un sistema de salud debilitado, la amenaza de brotes de enfermedades y miles de víctimas esperando atención, la respuesta internacional será clave para evitar una tragedia aún mayor.
La OMS y los organismos humanitarios trabajan contrarreloj para mitigar los efectos del desastre, pero sin el financiamiento necesario, la crisis sanitaria podría agravarse en los próximos días.
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