«Somos peregrinos de la esperanza, y aunque haya muchas cosas que nos aten, aunque haya mucho desorden en el mundo, guerra, separación, división, él nos llama a una nueva vida. Él nos invita a esperar con toda esperanza, esperar la liberación, para ser libres, nos liberó el señor”, dijo el arzobispo metropolitano de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria Acosta, durante la Misa del Jubileo penitenciario en el Centro de Privación de Libertad de La Victoria.
La homilía, concelebrada por Fray Wagner Familia, director arquidiocesano de la Pastoral Penitenciaria, contó con la presencia de Roberto Hernández Basilio, titular de la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (DGSPC), y más de una docena de sacerdotes.
También, estuvo presente Amparo Cruz Gálvez, directora del Centro de Privación de La Victoria; Yeny Olga Hernández, directora de Centros de la DGSPC; Frania Navarro, de la Subdirección de Tratamiento. “El señor quiere esa liberación de todos nosotros. Él es la libertad, él es la verdad, él es la vida y nosotros tenemos que esperar esa mejor vida, esperar esa liberación, liberación interna y externa, esperar en el señor que nos mueve a esa libertad”, añadió monseñor Ozoria Acosta.
Al oficio religioso asistieron funcionarios penitenciarios, representantes del Ministerio Público, de la Defensa Pública y autoridades judiciales de la provincia. Desde la celebración del primer Año Santo en 1,300, y según la creencia católica, los peregrinos que acuden a la Basílica de San Pedro, en Italia, reciben indulgencias o el “perdón de sus pecados”.
El Año Santo 2025, orientado en la esperanza y la confianza, comenzó el 24 de diciembre de 2024 con la apertura por el papa Francisco de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, y se extenderá hasta el 6 de enero de 2026. “Los corazones cerrados, duros, no ayudan a vivir. Por eso la gracia de un Jubileo es abrir y, sobre todo, abrir los corazones a la esperanza. La esperanza no defrauda, ¡nunca!”, ha planteado el santo padre.


