Santo Domingo, RD.- En el marco de la conmemoración de la Revolución de Abril de 1965, Adolfo Pérez De León, ingeniero industrial y director del Programa de Medicamentos Esenciales y Central de Apoyo Logístico (PROMESE/CAL), hizo un llamado a mantener viva la memoria de esta gesta como expresión de soberanía y dignidad del pueblo dominicano.
“Cada 24 de abril, la República Dominicana recuerda una de las fechas más trascendentales de su historia. En 1965, un pueblo se alzó para defender la democracia, exigir el regreso del gobierno constitucional y rechazar la imposición de un régimen ilegítimo. Fue un grito de dignidad nacional, no solo un levantamiento militar, sino una manifestación profunda del derecho del pueblo a decidir su destino”, señaló Pérez De León.
Resaltó el papel crucial de José Francisco Peña Gómez en esa jornada histórica. “Peña Gómez no empuñó un arma, pero su voz desde Radio Santo Domingo fue más poderosa que cualquier fusil. Se convirtió en el faro moral y estratégico del movimiento constitucionalista, articulando la esperanza democrática del país con claridad y valentía”, expresó.
Pérez De León indicó que el liderazgo de Peña Gómez trascendió el ámbito político para convertirse en una voz ética que unificó a un pueblo dispuesto a no ceder ante la opresión. “Fue una irrupción moral, una voz joven y humilde que canalizó la indignación social y la convirtió en fuerza transformadora”.
A su juicio, el 24 de abril no fue solo una revolución cívico-militar, sino una revolución de sentido. “Más allá de las barricadas, fue un momento de afirmación colectiva frente al miedo y frente a las élites que intentaban secuestrar la democracia. Peña Gómez simbolizó la valentía del pueblo organizado”, reflexionó.
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El director de PROMESE/CAL destacó que la fecha sigue siendo vigente en la República Dominicana del siglo XXI. “Nos interpela a renovar el compromiso con la libertad, la justicia social y la participación ciudadana. Nos recuerda que los logros democráticos no son permanentes y que defenderlos exige valentía y memoria activa”.
Agregó que “el espíritu del 24 de abril vive en cada joven que se organiza, en cada mujer que exige sus derechos, en cada política pública que pone primero a la gente. Conmemorarlo no es mirar al pasado con nostalgia, sino al presente con responsabilidad”.
Finalmente, Pérez De León concluyó que la mejor forma de honrar ese legado es mantenerlo vivo. “El 24 de abril es una piedra angular de nuestra historia democrática. Su fuerza sigue latiendo, y depende de nosotros que no se apague”.


