Mentes fritas (Yoel Morales y Cristian Mojica) han creado en “La bachata de Biónico”, una película inclasificable dentro de la filmografía local, en la que apoyados en el “tigueraje” de la versión que tiene República Dominicana de barrio marginal, le dieron rienda suelta a su imaginación y han armado un universo en el que mezclaron distintas formas de lenguaje.
En ese sentido, en esta producción que se encuentra en cartelera, incluyeron formas expresivas propias de los dibujos animados (en el vuelo y caída del viaje lisérgico con que abre la historia), aderezado con elementos del surrealismo con el que tantas veces se enfrenta la la cotidianidad del dominicano.
Con una cinematografía (responsabilidad de Alexander Viola) y edición alucinantes, este falso documental o mockumentary, como se dice en inglés, hace que el espectador viva, de manera visual, las cosas que la cabeza drogada de Biónico, (una actuación inmejorable de Manuel Raposo), experimenta; todo con esa agilidad de imágenes, que llegan y desaparecen, a velocidad vertiginosa, pero que así como son de breves, tienen significación para el desarrollo de la historia.
En esta historia, con Biónico está su inseparable amigo Calvita, que funciona como un doble voz de la música urbana (mundo de El Napo, quien lo interpreta) o la voz de su conciencia, y cuya genialidad de verborrea es una perfecta muestra de la inventiva lexical de nuestros barrios, vertiendo en cada frase la creatividad humorística, parte de la idiosincrasia de la dominicanidad más populosa.
“La bachata de Biónico” es una historia de amor delirante en medio de un ambiente sórdido, que no busca ser aleccionadora sobre el consumo de drogas, ni denunciadora de la marginalidad, sino que es un ejercicio audiovisual expuesto con el estilo de Mentes Fritas, con gracia y ritmo trepidante.
Ficha técnica:
Director: Yoel Morales
Productor: Cristian Mojica
Intérpretes: Manuel Raposo, El Napo, María Tavárez, Ana Minier, Yasser Michelén, Donis Taveras, Inés Fermín, Bárbara Plaza.
Por Pachico Tejada


