El cuerpo cardenalicio se trasladó esta mañana desde el Palacio Apostólico hacia la Capilla Sixtina, donde ya ha comenzado el Cónclave para elegir al próximo Papa. La procesión solemne marcó el inicio del rito, uno de los momentos más sagrados y esperados por la Iglesia católica.

Una vez dentro de la Capilla, los cardenales electores prestaron juramento de secreto y se escuchara el tradicional “Extra omnes”, ordenando la salida de todas las personas no autorizadas. Acto seguido, se cerrarán las puertas y comenzará el proceso de votación.

A partir de ahora, todo lo que ocurra dentro del recinto permanecerá en estricto secreto. La única señal visible para el mundo será el humo que saldrá de la chimenea: blanco si se ha elegido un nuevo Papa, negro si aún no hay acuerdo.


