Representantes de Estados Unidos y la Unión Europea sostuvieron este miércoles una reunión en París en busca de una salida a la prolongada disputa arancelaria que enfrenta a ambas potencias económicas y que amenaza con afectar aún más el comercio global.
El principal negociador comercial de la UE, Maroš Šefčovič, se reunió con su homólogo estadounidense, Jamieson Greer, durante un encuentro paralelo a la cumbre de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Al término del diálogo, Šefčovič calificó el encuentro como un avance positivo. “Estamos avanzando en la dirección correcta a buen ritmo”, declaró en rueda de prensa.
Según indicó, ambos equipos continúan las conversaciones técnicas en Washington y se prevé una videoconferencia entre él y Greer para evaluar los progresos y definir los próximos pasos.
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Viejas tensiones, nuevas barreras
A pesar del tono diplomático, se considera poco probable que se alcance un acuerdo comercial significativo durante las conversaciones en París. Las diferencias entre Bruselas y Washington abarcan temas complejos, que van desde los aranceles a los automóviles hasta disputas por estándares regulatorios y barreras fiscales.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha expresado reiteradamente su inconformidad con el déficit comercial con la UE, que en 2024 alcanzó los 161.000 millones de dólares, según el Departamento de Comercio estadounidense. Trump atribuye este desequilibrio a prácticas desleales, en particular al arancel del 10% que impone la UE a los automóviles importados, frente al 2,5% que aplicaba EE.UU., antes de elevarlo al 25% en abril.
En respuesta, la UE ha propuesto un acuerdo de “cero por cero” que elimine los aranceles a los bienes industriales, incluidos los vehículos. Aunque Trump ha rechazado esa oferta, las autoridades europeas aseguran que sigue sobre la mesa.
Posibles represalias europeas
Tras la reciente imposición de aranceles al acero por parte del gobierno estadounidense, que sacudió los mercados globales, la UE advirtió que prepara contramedidas. Entre las opciones está la reducción de aranceles a los autos estadounidenses y un posible aumento en la compra de gas natural licuado y productos de defensa.
No obstante, Bruselas no está dispuesta a ceder en todos los frentes. Rechaza eliminar el impuesto al valor agregado (IVA) —que Washington considera una forma de proteccionismo injusto— ni flexibilizar sus normas alimentarias y de seguridad, como las restricciones a la carne de res con hormonas, el pollo clorado o los alimentos transgénicos.
Visiones enfrentadas
“Cuando se trata de estándares como los de seguridad alimentaria o automotriz, no solo hablamos de comercio, sino de cómo cada país elige proteger a sus ciudadanos”, explicó Greta Peisch, exasesora del Representante Comercial de EE.UU. y actual socia del bufete Wiley Rein.
Peisch advirtió que, aunque el plan de “cero por cero” podría abrir una vía de negociación, el gobierno de Trump parece poco motivado a lograr un acuerdo con Europa. “Llevan años considerando que las regulaciones europeas son barreras comerciales”, señaló.
El ministro francés de Comercio, Laurent Saint-Martin, declaró antes de la reunión que aún hay espacio para el diálogo, pero advirtió: “Si la negociación fracasa, Europa también está preparada para responder con contramedidas sobre productos y servicios estadounidenses”.
AP
Por: Itzel Olivo


