Por Raúl Germán Bautista.–Una publicación de MLB establece que el lanzador y cerrador de los Mellizos de Minnesota, Jhoan Manuel Durán, forma parte de un grupo selecto de pitchers del béisbol de Grandes Ligas considerados como verdaderos “lanzallamas” por su capacidad para tirar consistentemente a velocidades superiores a las 100 millas por hora.
Durán, nacido en Esperanza, República Dominicana, ha tirado en esta temporada 106 lanzamientos a 100 millas o más, para ocupar el cuarto lugar de una lista que encabeza Mason Miller, de los Atléticos, con 160.
La lista de los cinco lanzadores con más pitcheos de 100 mph en la actual temporada está liderada por: Mason Miller (Atléticos): 160 lanzamientos; Hunter Greene (Rojos): 134; Seth Halvorsen (Rockies): 107; Jhoan Durán (Mellizos): 106 y Aroldis Chapman (Medias Rojas): 95.
Estos datos confirman la posición de Durán como uno de los lanzadores más intimidantes de la MLB, gracias a su poderío en la lomita.
Durán tiene efectividad de 1.19 en 31 juegos, con 10 salvados. Miller, en cambio, aunque tiene 13 salvados, su efectividad es 4.63 en 23 juegos, ponchando a 40 en 23 inning.
CONTRASTES EN RENDIMIENTO:
A pesar de su velocidad, no todos los lanzadores del top 5 muestran dominio en la efectividad. Durán, con su promedio de carreras limpias permitidas (ERA) de apenas 1.19, destaca como uno de los más eficientes.
Otros miembros del grupo, como Mason Miller y Seth Halvorsen, tienen ERAs elevados (4.63 y 4.73, respectivamente), lo que evidencia que lanzar duro no siempre se traduce en dominio absoluto desde el montículo.
Greene acumula 4 victorias y 3 derrotas con una efectividad de 2.72 con 73 ponches en 59.2 entradas.
Halvorsen, de Colorado, ha salvado 3 partidos para un equipo, que tiene récord de 12-54 (.182), con una efectividad de 4.73 en 27 partidos.
El cubano Aroldis Chapman ha salvado 11 encuentros para los Medias Rojas de Boston con una efectividad de 1.65, ponchando a 37 en 27.1 entradas.
LA VELOCIDAD NO SIEMPRE ES SINÓNIMO DE ÉXITO:
Como se puede observar, la ultra velocidad no garantiza por sí sola un rendimiento sobresaliente. El éxito en Grandes Ligas depende también del dominio de los lanzamientos secundarios, la ubicación y la capacidad de engañar a los bateadores.
Por lo que se puede observar, la ultra velocidad no es una garantía de cumular una buena efectividad, sobre todo si los lanzamientos secundarios no poseen la capacidad de engañar a los bateadores.


