El papa León XIV criticó este jueves “la falsa propaganda del rearme”, asegurando que “crea la vana ilusión de que la supremacía resuelve los problemas, cuando en realidad alimenta el odio y la venganza”, en un discurso a los participantes en la Asamblea Plenaria de la Reunión de Organismos de Ayuda a las Iglesias Orientales (ROACO).
En un mensaje contundente, el papa, de origen estadounidense y peruano, expresó su dolor por los conflictos actuales. “El corazón sangra al pensar en Ucrania, en la trágica e inhumana situación en Gaza, y en todo Oriente Medio, devastado por la expansión de la guerra”, señaló.
Lamentó además, que en muchas partes del mundo, se continúe imponiendo “la ley del más fuerte”, que, según dijo, “se usa para justificar intereses propios”. En ese sentido, calificó como “desalentador” ver que el derecho internacional y el derecho humanitario “ya no parecen tener fuerza”, y han sido reemplazados por el uso de la fuerza como medio para imponer decisiones.
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“Esto es indigno del ser humano, una vergüenza para la humanidad y para los responsables de las naciones”, afirmó. Y se preguntó: “¿Cómo se puede seguir creyendo, después de tantos siglos, que las guerras traen paz y no terminan volviéndose en contra de quienes las inician? ¿Cómo se puede imaginar un futuro sin cohesión y sin una visión común orientada al bien colectivo?” manifestó el papa.
El pontífice también cuestionó el gasto militar y el comercio de armas, “La gente ignora cuánto dinero termina en manos de los mercaderes de la muerte. Con esos recursos se podrían construir hospitales y escuelas, pero en su lugar, se destruyen los que ya existen”, denunció.
En ese sentido advirtió que la violencia bélica golpea con especial dureza a los territorios del Oriente cristiano, con una intensidad que calificó como “diabólica y nunca antes vista”.
Finalmente, hizo un llamado a toda la humanidad a analizar las verdaderas causas de los conflictos, a desenmascarar las falsas narrativas impulsadas por la retórica y la emoción, y a superarlas con firmeza. A los cristianos, los animó a ir más allá de la indignación y a actuar.
“Debemos remangarnos para ser constructores de paz, promover el diálogo y transformar cada imagen trágica en un grito de oración y en acciones concretas de ayuda”, concluyó el pontífice.


