La reciente aprobación de la vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) para personas de 18 a 59 años con enfermedades de base marca un avance crucial en la prevención de cuadros respiratorios graves. Esta herramienta científica, hasta ahora indicada solo para embarazadas y mayores de 60 años, permitirá reducir hospitalizaciones y complicaciones en adultos jóvenes con factores de riesgo.
La decisión de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) responde a la creciente evidencia que demuestra que el VSR no afecta únicamente a bebés y adultos mayores, sino también a pacientes con afecciones crónicas como asma, diabetes, enfermedades cardíacas o estados de inmunosupresión.
“Hasta ahora, la vacunación se centraba casi exclusivamente en los extremos de la vida, pero muchas personas jóvenes con comorbilidades también pueden desarrollar formas graves de la enfermedad”, explicó la doctora Miriam Rozenek, infectóloga y geriatra, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).
Aunque históricamente se lo vinculó a la infancia, el VSR es también responsable de un número significativo de internaciones en adultos vulnerables. La evidencia indica que las infecciones por VSR pueden provocar cuadros comparables en gravedad a los de la gripe o el COVID-19, especialmente en personas con salud comprometida.
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Un estudio en México reportó que el 53,3% de los adultos de entre 18 y 59 años infectados con VSR requirió hospitalización, y en algunos casos se necesitó ingreso a terapia intensiva o ventilación mecánica. En países latinoamericanos, la tasa de hospitalización por neumonía asociada al virus llegó al 91,7%.
En Argentina, el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud reportó un aumento sostenido de casos desde la semana epidemiológica 12 de 2025, alcanzando 295 notificaciones semanales en los últimos registros.
Síntomas y diagnóstico en adultos

En adultos, la infección por VSR puede pasar desapercibida debido a síntomas inespecíficos como congestión, secreción nasal, tos o fiebre leve. No obstante, puede evolucionar a neumonía, dificultad respiratoria, bronquiolitis y hasta desenlaces fatales en pacientes con comorbilidades.
“El problema es el subdiagnóstico: los síntomas son difusos y la carga viral suele ser más baja que en niños, por lo que se requieren pruebas moleculares como RT-PCR para detectarlo”, agregó Rozenek.
Quiénes están en mayor riesgo
Los adultos con mayor riesgo de desarrollar cuadros graves de VSR son aquellos con:
- Enfermedades pulmonares crónicas (EPOC, asma)
- Patologías cardiovasculares (insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria)
- Estados de inmunosupresión (cáncer, trasplantes, tratamientos inmunosupresores)
- Diabetes mellitus
- Enfermedades hepáticas, renales o neuromusculares
Una vacuna eficaz y segura
La vacuna desarrollada por Pfizer, basada en proteínas recombinantes, mostró en el estudio clínico MONeT una respuesta inmunológica robusta frente a los subtipos RSV-A y RSV-B, incluso con niveles de anticuerpos superiores a los observados en mayores de 60 años. Los efectos adversos fueron leves o moderados, como fiebre, fatiga o dolor en el lugar de aplicación.
“La vacunación en adultos vulnerables no solo protege a los pacientes, sino que también reduce la carga sobre los servicios de salud, evitando internaciones prolongadas y complicaciones respiratorias”, destacó la especialista.
La incorporación de este nuevo grupo etario al esquema de vacunación contra el VSR representa un paso estratégico en salud pública, especialmente en un contexto de aumento de infecciones respiratorias. Expertos llaman a fortalecer el diagnóstico oportuno y la vigilancia epidemiológica, reconociendo al VSR como una amenaza más amplia y persistente de lo que se creía.
Infobae
Por: Itzel Olivo



