La NASA planea instalar un reactor nuclear en la Luna antes de 2030. La iniciativa forma parte del programa Fission Surface Power, cuyo objetivo es desarrollar una fuente de energía confiable para bases lunares y, en el futuro, para misiones a Marte.
El reactor tendrá una capacidad de 100 kilovatios, suficiente para alimentar instalaciones científicas, hábitats, sistemas de soporte vital y vehículos de exploración.
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Según la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, la fisión nuclear ofrece ventajas frente a otras fuentes de energía como la solar, al permitir operaciones las 24 horas sin depender de la luz. Su alta densidad energética permite operar en condiciones extremas como las que se presentan en la superficie lunar.

Requisitos de transporte y montaje
El sistema debe ser ensamblado y cargado en la Tierra, luego transportado en un solo cohete y activado con intervenciones mínimas en la Luna. No puede exceder las seis toneladas métricas, lo que impone límites estrictos al diseño.
El reto de ingeniería incluye adaptar el reactor a las condiciones lunares, como diferencias térmicas de hasta 200 °C entre el día y la noche, y trabajar con gravedad reducida.
Seguridad durante el lanzamiento y operación
El reactor utilizará uranio de bajo enriquecimiento para minimizar riesgos durante el lanzamiento. Se implementarán planes radiológicos específicos desde el Centro Espacial Kennedy, incluyendo simulacros para eventuales emergencias.
Una vez en la Luna, se requerirán medidas de blindaje y sistemas de apagado automático ante cualquier fallo, incluidos sismos lunares.
Gestión de residuos nucleares
El combustible gastado contiene productos de fisión más peligrosos que el uranio original. Transportarlos a la Tierra implicaría riesgos. Una alternativa evaluada es el almacenamiento en la Luna dentro de estructuras protegidas.
Como antecedente, se menciona el caso del satélite soviético Kosmos 954, que dispersó material radiactivo en Canadá tras un fallo en 1978.
Operación autónoma y sin mantenimiento
El reactor será diseñado para operar de forma completamente autónoma durante al menos una década, sin requerir recarga de combustible ni intervención humana directa.
Con información de Infobae.
Por: Yari Araujo


