Por Pachico Tejada
Santo Domingo.- En el universo cinematográfico infantil y juvenil no son todos los elegidos, aunque en algún momento hayan sido llamados. No todos los niños que salen en las películas están destinados a seguir ese camino y muchos no pueden aguantar la presión.
Otros se pierden en el camino, ya sea por los vicios que implica el mundo del estrellato o porque simplemente se dan cuenta a tiempo de que con eso no vibran. Es así como ha habido algunos que lamentablemente se perdieron en el camino y otros que eligieron estar fuera del foco, encontraron en el anonimato su verdadera vocación.
Uno de los que no soportó físicamente los excesos fue el joven actor River Phoenix, hermano mayor de Joaquín Phoenix, quien en octubre de 1993 murió a causa de una sobredosis de drogas en el Viper Room en Los Ángeles, y propiedad del también actor Johnny Depp.
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Phoenix había empezado su carrera cinematográfica a los 14 años en “Explorers”, de Joe Dante, para luego pasar a hacer “Stand By Me”, de Rob Reiner, en 1986, y con Steven Spielberg fue un jovencito Indiana Jones en “Indiana Jones y la última Cruzada”, de Steven Spielberg en 1989, de manera que iba amasando una carrera que lo posicionó como uno de los mejores intérpretes de su generación.
Tres años antes de este lamentable suceso, un niño de once años llamado Maculay Culkin había empezado a robarse el cariño del público en la película “Mi pobre angelito” (Home Alone, Chris Columbus, 1990), en lo que parecía el inicio de una carrera prometedora en el mundo del cine.
Sin embargo, el destino tenía otros planes y el interés de su padre, quien veía en su hijo una mina de oro, custodia legal por parte de sus progenitores incluida, por un lado, y por otro el hecho de no poder seguir su éxito en el cine cuando se hizo adulto.
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A esto se añade, que como muchas otras estrellas juveniles, tuvo problemas con las autoridades por posesión de drogas, y en 2004, Culkin fue detenido por posesión de marihuana y otras sustancias controladas, por lo que fue encarcelado y liberado luego de pagar una fianza de U$4000 dólares, recibiendo posteriormente tres condenas que fueron suspendidas.
Aunque Culkin sigue su andar en el cine en películas pequeñas, no ha tenido el éxito que tuvo cuando era una estrella infantil.
En 1991 “Terminator 2: el juicio final” (Terminator 2: Judgment Day, James Cameron) fue una película que rompió esquemas y estableció un estándar a seguir. En ella apareció un joven actor que prometía ser la estrella de la década: Edward Furlong, quien con 14 años hacía de John Connor, y que en esta producción protagonizada por Arnold Schwarzenegger, tuvo una participación destacada.


Pero solo ese sería su éxito en la gran pantalla, porque sus problemas con las drogas y violencia doméstica, impidieron que su carrera volviera a alcanzar picos como ese. De hecho, fue reemplazado por Nick Stalh en “Terminator 3: La rebelión de las máquinas” (Terminator 3: Rise of the Machines, Jonathan Mostow, 2003), por una sobredosis de cocaína, por lo que no pudo repetir su papel.
Otra de las actrices infantiles que fueron una sensación es Mara Wilson, quien protagonizó “Matilda” (Danny DeVito, 1996), una película que puede considerarse de culto, y que debió ser el punto de arranque de una carrera promisoria.
Sin embargo, y a pesar de que Wilson venía de trabajar en “Mrs. Doubtfire” (Chris Columbus, 1993), y “Miracle on 34th Street” (George Seaton, 1994), tuvo que lidiar con las presiones de la fama, la sexualizacion, y con la muerte de su madre, quien falleció poco antes del estreno de “Matilda”, lo que provocó en ella ataques de ansiedad, y la llevó a padecer trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).


Por ello entendió que estaba más cómoda detrás de las cámaras, y tuvo la capacidad de reinventarse, siguiendo en el mundo del cine como escritora, guionista, y haciendo voces en películas y series animadas.
A finales de los 90, Jonathan Lipnicki se dejó ver en películas como “Jerry Maguire” (Cameron Crowe, 1996), cuando solo tenía seis años al lado de una estrella de la talla de Tom Cruise.
Le seguirán “Stuart Little” (Rob Minkoff, 1999) o “El pequeño vampiro” (The Little Vampire, Uli Edel, 2000), pero no todos los actores que tienen éxito cuando son infantes logran replicarlo en la adultez.
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Lipnicki se dedicó a las artes marciales y ha aparecido en pequeños papeles en obras de teatro, películas y series de televisión, pero sin la atención que tuvieron las producciones en las que participó de niño.
Participar en una saga como la de “Star Wars” es un sueño que cualquier actor quisiera realizar. Jake Lloyd era un niño de 10 años cuando tuvo la oportunidad de encarnar a Anakin Skywalker, la versión infantil del mismísimo Darth Vader en en “Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma” (Star Wars: Episode I – The Phantom Menace, George Lucas, 1999).
Retirado de la actuación, reveló que fue acosado por los fans de la saga galáctica por haber interpretado al legendario villano, y en 2015 fue arrestado luego de protagonizar una persecución policial que terminó en choque, poner resistencia a la detención y no portar licencia. El padecimiento de esquizofrenia de Lloyd habría sido el causante de este incidente.
Un chico que llamó la atención durante su paso por la serie “Dos hombres y medio” (Two and a Half Men, Chuck Lorre y Lee Aronsohn, 2003-2015) fue Angus T. Jones, quien junto a Charlie Sheen y Jon Cryer, protagonizó uno de los sitcoms más exitosos de los últimos 25 años. Jones tenía nueve años cuando inició la serie y su simpático y gracioso personaje de Jake Harper fue el complemento ideal para el humor de sus adultos compañeros de reparto.
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Sin embargo, lo que pudo ser el inicio de una gran carrera en la televisión y el cine, se torció cuando el joven intérprete se unió a la iglesia adventista y renegó de su trabajo en la serie, al punto de pedirles a los televidentes que no vieran su programa.
Uno de los casos más extremos de esta lista de actores infantiles y juveniles que tuvieron que abandonar su carrera por problemas de abusos de sustancias y otras circunstancias, es el de Amanda Bynes, quien fue una estrella de Nickelodeon, participando en programas como «All That» (Mike Tollin y Brian Robbins, 1996-2000) y «The Amanda Show» (Dan Schneider, 1999-2002).
Lo que parecía una carrera fulgurante en el universo televisivo estadounidense se desmoronó por los excesos de las drogas y problemas mentales que vivió Bynes a partir de 2012, cuando fue detenida en estado de ebriedad, a lo que le continuó una serie de encontronazos con las autoridades en los siguientes años. Ella misma ha confesado que abusó de Adderall, un medicamento que se receta a pacientes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
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Otra estrella de Nickelodeon que parecía tener un gran futuro en el mundo del entretenimiento fue Drake Bell, quien era el 50 por ciento del programa “Drake & Josh” (Dan Schneider, 1999 a 2002). Bell era el chico lindo y conquistador en esta serie, mientras que Josh Peck era el hermano regordete y alivio cómico, por lo que se podía asumir que el primero tuviera más campo abierto para el estrellato.
Sin embargo, mientras Josh Peck actúa en filmes como la oscarizada “Oppenheimer” (Christopher Nolan, 2023), Drake Bell fue arrestado dos veces por manejar en estado de ebriedad, acusado de haber mantenido relaciones sexuales con su novia cuando esta tenía 16 años, y de tener conversaciones inapropiadas con una fan menor de edad. Por esto último fue sentenciado a dos años de libertad condicional en 2021 y 200 horas de servicio.
Previo a esto, según reveló el año pasado, fue agredido sexualmente repetidamente cuando tenía 15 años, por un entrenador de diálogos, luego de la última temporada de “The Amanda Show”, y antes de que se produjera la primera temporada de “Drake & Josh”.
Otra estrella de Nickelodeon que se incluye en esta lista es Jennete McKurdy y quien ha confesado haber sido maltratada por su madre, quien estaba enferma de cáncer y obligaba a la niña actriz a trabajar en la televisión para mantener a la familia.

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Esta experiencia tan negativa, trastornó su forma de ver la actuación, por lo que se retiró del trabajo frente a las cámaras, pero sigue siendo escritora, directora y guionista.
Otras que fueron estrellas infantiles de la televisión son las gemelas Mary y Kate Olsen, quienes eran las principales atracciones en la serie “Full House” (Jeff Franklin, 1987-1995), quienes se retiraron de la actuación para dedicarse de lleno a The Row, su marca de ropa de lujo y otras líneas de moda.
Las Olsen han confesado que lo de actuar no era algo que les apasionara, por lo cual se dedicaron a otros intereses personales y emprender en la industria de la moda.


