Las autoridades del estado de Oregón presentaron una demanda este domingo para frenar el despliegue de tropas en Portland, en el noroeste de Estados Unidos, tras la orden emitida por el presidente Donald Trump un día antes.
Trump, que ya había desplegado militares en Los Ángeles y Washington, amenazó a principios de septiembre con enviar la Guardia Nacional a Portland, la ciudad más grande de Oregón, el presidente republicano argumenta que estas medidas son necesarias para combatir la criminalidad y controlar las protestas contra su campaña de deportaciones masivas.
La demanda sostiene que Trump se extralimitó, al afirmar que la orden “estaba motivada por su deseo de normalizar el uso de tropas militares para actividades policiales nacionales ordinarias”, especialmente en territorios controlados por opositores políticos.
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Desde que regresó al poder en enero, Trump ha impulsado una agenda de persecución contra migrantes irregulares. Según abogados y organizaciones civiles, estas acciones han generado repetidas violaciones a los derechos humanos. En paralelo, ha prometido enfrentar lo que califica como una “red terrorista doméstica de izquierda”, medidas que, según sus críticos, buscan silenciar la disidencia.
Las autoridades de Oregón sostienen en la demanda que la presencia militar en Portland carece de justificación, dado que las protestas contra la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE) han sido pacíficas y reducidas, con menos de 30 participantes y sin necesidad de arrestos desde mediados de junio.
“Pero el despliegue autoritario de tropas por parte de Trump amenaza con escalar las tensiones y avivar nuevos disturbios”, señala el documento judicial.
En las últimas semanas, manifestantes han bloqueado accesos a edificios de ICE en Portland y otras ciudades, lo que ha derivado en algunos enfrentamientos. Ante el anuncio del sábado, la gobernadora de Oregón, Tina Kotek, aseguró que no recibió información ni plazos concretos sobre el despliegue militar.
“No hay insurrección, no existe ninguna amenaza a la seguridad nacional y no hay necesidad de tropas militares en nuestra ciudad principal”, declaró la mandataria a la prensa.
Las autoridades locales temen una repetición de lo vivido en el verano de 2020, durante el primer mandato de Trump, cuando la ciudad enfrentó fuertes disturbios en medio de protestas por justicia racial tras la muerte de George Floyd.
El despliegue de tropas no es nuevo en la gestión de Trump. En junio, ya había enviado militares a Los Ángeles en contra de la voluntad del gobernador demócrata, lo que generó una disputa legal sobre los límites del poder presidencial. Posteriormente, reforzó la presencia federal en Washington y amenazó con extenderla a otras ciudades, incluida Chicago.


