Días después de su desafiante discurso en la ONU rechazando los llamados a detener la guerra en Gaza, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se reunió este lunes en Washington con su principal aliado, el presidente Donald Trump.
El encuentro se produce en un momento delicado: Israel enfrenta un creciente aislamiento internacional, la coalición gobernante de Netanyahu luce frágil y la Casa Blanca muestra señales de impaciencia, la gran incógnita es si Trump, quien hasta ahora ha respaldado a Netanyahu sin condiciones, cambiará su tono y aumentará la presión sobre Israel para poner fin al conflicto.
Expertos como Eytan Gilboa consideran la cita “una de las más críticas” en la relación bilateral. Según el académico, Netanyahu podría tener que elegir entre Trump y miembros de su coalición que exigen continuar la guerra, Oded Ailam, investigador del Centro de Jerusalén para la Seguridad, cree que Trump pedirá un alto el fuego permanente, lo que dejaría a Netanyahu con escaso margen de maniobra.
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El plan que impulsa Washington prevé un alto el fuego inmediato, la liberación de rehenes en 48 horas, la retirada gradual de fuerzas israelíes y la creación de una fuerza internacional para mantener el orden en Gaza. También propone el fin del gobierno de Hamás y el desarme del grupo, con una Autoridad Palestina reformada asumiendo la gestión civil.
Hamás ha rechazado deponer las armas sin un Estado palestino independiente. No obstante, Netanyahu reconoció en una entrevista con Fox News que trabaja “con el equipo del presidente Trump” en la propuesta.
Mientras tanto, Israel pierde apoyo internacional. En el Consejo de Seguridad de la ONU, varios países exigieron un alto el fuego y criticaron las restricciones a la ayuda humanitaria. El Ministerio de Salud de Gaza cifra en más de 66.000 los palestinos muertos, con el 90% de la población desplazada y regiones en hambruna.
En las últimas semanas, 28 países occidentales pidieron detener la ofensiva, diez reconocieron el Estado palestino y algunos aliados históricos acusaron a Israel de genocidio. La Corte Internacional de Justicia examina una denuncia presentada por Sudáfrica, que Israel niega con firmeza.
Pese a la presión, Netanyahu insiste en continuar la ofensiva hasta desmantelar a Hamás, mientras Trump trata de cerrar un acuerdo que le permita mostrar avances en política exterior.


