Santo Domingo.- Santo Domingo es una ciudad festiva, y en las celebraciones hasta la madrugada, en muchas ocasiones incluyen baile y tragos, luego de los cuales los ciudadanos necesitan comer algo antes de irse a sus casas a descansar.
Es por ello que en el pasado y ahora existieron y existen lugares de comida que han marcado la rutina juerguista de muchos, que luego de una tanda de actividades lúdicas colaboran a que los capitaleños puedan poner algo en sus estómagos que palie las horas sin comer y la ingesta alcohólica.
Entre los sitios de este tipo se pueden enumerar varios que han desaparecido y otros que aún continúan, como el Comedor Marisol, Blanquiní, la Cafetería Dumbo, Casa Paco’s, El Gran Encuentro (con sus dos locales), Barra Payán, La vecina y el vecino, El Bacano, Lumy´s, que luego se transformó en Adrián Tropical, Rico Hot Dog, Marcial Independiente, y El Ejecutivo, o todos los sitios de chimis y otras cosas de la Núñez de Cáceres, o Picalongaligh1 By Omar, son algunos de los lugares de ayer y de hoy, que mataron el hambre de muchos noctámbulos capitaleños.


Estos espacios proporcionan alimentos que refuerzan el organismo luego de varias horas tomando alcohol, como los caldos: cocidos, sancochos, mondongo; o sándwiches, hamburguesas, hot dogs, yaraoas; frituras: picalongas, carnes fritas, tostones, entre otras ofertas que hacen que los que se han pasado de tragos repongan los niveles de azúcar y grasas en el organismo.
Para encontrar los primeros caldos reparadores, algunos sitios ideales hace varias décadas eran el Comedor Marisol, o “La Marisol”, como era conocido este legendario lugar, que estuvo ubicado en la María Montez, en Villa Juana. En esa misma calle se puede encontrar también uno de los dos locales de El Gran Encuentro. El otro está en la avenida Pedro Livio Cedeño, en la frontera del mencionado barrio con Villas Agrícolas.


Hoy se pueden encontrar caldos de distintos tipos en los locales de Adrián Tropical, en las avenidas 27 de febrero con Núñez de Cáceres, Abraham Lincoln y George Washington, en donde además son populares sus mofongos.
Casa Paco ‘s ofrece una variedad de opciones, que también incluye, como en los antes mencionados, caldos.
Hace algunas décadas, Blanquiní, que tuvo varias ubicaciones (primero en la calle Barahona casi esquina avenida Duarte; después en la avenida Máximo Gómez esquina República del Paraguay, y por último en la avenida Independencia), era famoso por su pipián con yuca para los que no querían llegar a la casa sin comer algo.


Los que buscaban sándwiches tuvieron y aún tienen Barra Payán, la legendaria cafetería que después de muchos años con un solo local con su nombre, en la avenida 30 de marzo, hoy tiene varias sucursales esparcidas por la ciudad. En el pasado también estos emparedados se ofrecían en la Cafetería Dumbo, que estaba frente al parque Independencia.
Si lo que se prefieren son hamburguesas, y dependiendo de dónde se encuentre, las opciones son variadas. El Bacano lleva más de 30 años en la avenida Pedro Livio Cedeño, próximo a la avenida Duarte. De igual manera, en el parque de Los Jardines, está La vecina y el vecino, que empezó hace tiempo y hoy toda esa zona está llena de carritos de comida con diferentes ofertas, como picalongas, y demás frituras, entre otras.


A estos lugares de chimis se une El Ejecutivo, en la avenida Independencia, frente a la Cervecería Nacional Dominicana, y todos los carritos de comida que ocupan los parqueos de la avenida Núñez de Cáceres, y Picalongaligh1 By Omar, con sus sucursales de Santo Domingo Este, y en la que se pueden encontrar tripitas, orejitas, y otras frituras grasosas que ayudan a los bebedores a bajar los niveles de alcohol.
Otra marca que puede encontrarse en cualquier punto de la ciudad, ya que con sus casi cien locales es una opción para los que están hasta altas horas de la noche en la calle ya que laboran 24 horas. Pero antes de hacerse estos tan populares, los jevitos de los 90s y 2000 tuvieron en Marcial Independiente, que estuvo en la 27 de febrero esquina Privada, una novedosa oferta de hot dogs y hamburguesas que marcaron a los jóvenes de ese momento.
Estos espacios complementan el funcionamiento de los colmadones, discotecas, drinks y bares de la ciudad de Santo Domingo, que contribuyen a que los usuarios


