Por: Ling Almánzar.-
Apareció en el escenario, atrajo la mirada de todos y un enjambre de cámaras se le acercó. Su solo nombre fue capaz de estremecer al público y levantó una avalancha de aplausos. Todos se alegraron cuando el maestro Ramón Orlando fue anunciado por el Chino Méndez, subió a la tarima, tomó su clásico piano y empezó a cantar. Interpretó las «Mil maneras». Creó un instante de alegría y grandes emociones. Sencillamente, inolvidable.
A ritmo de voz y teclas, el maestro se presentó en «Chencha, espacio abierto«, un lugar de diversión que, auspiciado por la Alcaldía de Santo Domingo Este, se va haciendo cada vez más clásico y ameno.
Antes de él, hubo otra sorpresa agradable: la presencia y magia de Sexappeal. Este «hijo» musical de Ramón Orlando felicitó a Lilly por su cumpleaños y disparó un par de salsas contagiosas. Emociones y aplausos a granel, mientras los bailadores reventaban la pista.
Ambos artistas rindieron merecido homenaje a doña Chencha, recientemente fallecida.
Cada viernes, debajo del puente Ramón Matías Mella (o «puente de la bicicleta»), doña Chencha recibe un homenaje semanal y magnífico. Cada baile le rinde tributo y reconocimiento a esa reina del son.
El público quiere que se repita la magnífica presencia de estos dos grandes artistas: el maestro Ramón Orlando y su discípulo Sexappeal.


