Por: Ling Almánzar.-
Para el profesor Iván Ernesto Gatón, experto en geopolítica y estudioso de la historia, la reina española Isabel la Católica jugó un papel estelar en el devenir de la modernidad, ya que su respaldo a la aventura de Cristóbal Colón fue decisivo para el Descubrimiento de América, que es el hecho más importante de la historia de la humanidad.
En una conferencia sobre «Isabel la Católica: precursora de la modernidad«, pronunciada en el primer «Congreso Internacional Isabel la Católica, hoy«, celebrado en Bogotá, Colombia, Gatón realzó el firme apoyo de la soberana a los derechos humanos de la población indígena de América, lo que contribuyó a conformar los rasgos del mundo moderno.
Según el experto, la reina Isabel la Católica fue quien marcó, de forma indeleble, el periodo de la modernidad, caracterizado por «nuevas exploraciones geográficas, revoluciones intelectuales, apertura de nuevas rutas comerciales y la llegada al continente americano, vinculándolo con el resto del planeta».
Gatón está convencido de que «el acontecimiento más importante para el conjunto de la humanidad fue el Descubrimiento de América», y estima que «fue precisamente ella quien apoyó y creyó en Cristóbal Colón, marinero genovés que había estado al servicio de la corona portuguesa, corona que, por cierto, no creyó en su proyecto, lo mismo que tampoco, de igual forma, lo hicieran en Francia o Inglaterra».
Para subrayar los aportes de Isabel la Católica, acude al historiador Felipe Fernández-Armesto y su libro «1492. El nacimiento de la modernidad», donde sostiene como «tesis principal de su obra que en la época del Descubrimiento quedaron fijados los rasgos definitivos del mundo en que vivimos. Y es que ese año, 1492, fue clave para el mundo occidental, que impactaría de manera determinante al resto del planeta».
«Fernández-Armesto también expresa: “Un futuro que será el oro y la riqueza, pero también unas culturas y unos pueblos distintos —recordemos el impacto que supuso para el Derecho de gentes y que se vislumbra ya en De los caníbales, el famoso ensayo de Montaigne—. También las inauditas libertades políticas y religiosas que tomarán cuerpo, primero en los Estados Unidos y, más tarde, en el conjunto del hemisferio atlántico”.
El conferencista recuerda que Cristóbal Colón envió a España cientos de taínos para ser vendidos como esclavos, pretextando que era para «escarmentar» a los que se rebelaran contra el dominio español o rehusaran bautizarse. «Sin embargo, cuando la reina Isabel la Católica se enteró de esto increpó a Colón, ordenándole que esos esclavos debían regresar a su lugar de origen, y estableció que los habitantes de las Indias eran sus súbditos con los mismos derechos y obligaciones que los castellanos, por lo que capturar y vender como esclavos a los aborígenes quedó terminantemente prohibido».
A pesar de esas buenas ordenanzas, Gatón reconoce que «las llamadas “Encomiendas”, que eran una figura legal/religiosa mediante la cual se le encomendaba a un cristiano una cantidad determinada de aborígenes para su cuidado y evangelización, derivaron, a menudo, en trabajos forzados y abusos (ilegales y a espalda de la corona), lo cual podría explicarse (aunque nunca justificarse), con el experimento social de la Universidad de Stanford de 1971″.
En su testamento final de 1504, ante los maltratos y abusos que sufrían los aborígenes, la piadosa reina dispuso lo siguiente, en el castellano de la época:
“Procuraréys como los yndios sean bien tratados e puedan andar syguramente por toda la tierra, e nenguno los faga fuerza, nin los roben, nin fagan otro mal nin dapño; poniendo para ello las penas que viéredes ser menester e executándolas en las personas quen ella fueren culpantes e faciendo sobrello los pregones e defendimientos nescesarios.”
“Diréys de nuestra parte a los caciques e a los otros prencipales, que Nos queremos que los yndios sean bien tratados como nuestros buenos súbditos e vasallos e que nenguno sea osado de les facer mal nin dapño; e ansí lo abéys de mandar de nuestra parte pregonar; e si dende aquí adelante alguno les ficiere algún mal o dapño, o les tomasen por fuerza algo de lo suyo, que vos lo fagan saber, porque vos lo castigaréys en tal manera que dende aquí adelante nenguno sea osado de les facer mal ni dapño a otro.”(Item)
La isla La Española, apuntó Gatón, fue «el punto de encuentro y partida para la conquista española». Tanto fue así que Guacanagarix, el jefe del cacicazgo de Marién, envió con el almirante Colón a dos de sus hijos a la corte de Castilla, donde fueron bautizados y se les dieron los nombres de don Juan de Castilla y don Hernando de Aragón. «Estos fueron los primeros originarios de ese nuevo mundo que llegaron a pertenecer a la élite que acompañaba a la familia real, y fueron nombrados pajes de don Juan, el príncipe heredero, puestos que la más alta aristocracia disputaba para sus hijos».
«La actitud cordial hacia los indígenas se evidenció cuando el cacique Guacanagarix, jefe del cacicazgo de Marién, en La Española -que fue el punto de encuentro y partida para la conquista española- envió con el almirante Cristóbal Colón a dos de sus hijos a la corte de Castilla, donde fueron bautizados y se les dieron los nombres de don Juan de Castilla y don Hernando de Aragón. Estos fueron los primeros originarios de ese nuevo mundo que llegaron a pertenecer a la élite que acompañaba a la familia real, y fueron nombrados pajes de don Juan, el príncipe heredero, puestos que la más alta aristocracia disputaba para sus hijos».
Y añade esto: «Luego de la mala gestión administrativa de Cristóbal Colón, en la isla que el almirante de la mar océana llamara La Española, se envió un juez pesquisidor y gobernador, Francisco de Bobadilla, con la misión de investigar las quejas que llegaron a sus majestades católicas por los abusos de poder, esclavitud de los indígenas y el descontento de los colonos españoles; constatando el desastroso gobierno de Colón, lo hizo preso junto a sus hermanos y los despachó con grilletes a España en el año 1500.»
«Cuando los reyes católicos destituyen a Bobadilla, nombran a un hombre de confianza de la reina, que había sido paje de su hijo don Juan: Nicolás de Ovando y Cáceres, quien gobierna y administra La Española colonial desde el 15 de abril de 1502 hasta el 10 de julio de 1509″.
En ese momento, motivada por su piedad y sensibilidad cristiana, Isabel la Católica expresó lo siguiente: “Porque somos ynformados que algunos cristhianos de las dichas islas, especialmente de La Española, thienen thomadas a los dichos yndios sus muxeres e fixas e otras cosas contra su voluntad; luego como llegáredes, daréys orden como se los vuelvan todo lo que les thienen thomado contra su voluntad, e defenderéys, so graves penas, que de aquí adelante nenguno sea osado de facer lo semexante, e si con las yndias se quysieren casar, sea de voluntad de las partes e non por fuerza.”
«Es notorio el interés del buen trato que instruyen los reyes católicos que sean dados a los indígenas en las instrucciones que se dieran a Ovando; ese tratamiento es el que permite a seres humanos, que por miles de años habían estado desligados del resto del planeta, empezar el fabuloso proceso del mestizaje.»
«Sin lugar a dudas, las medidas a favor de los indígenas que recomendara la reina Isabel, en sus instrucciones a Nicolás de Ovando y lo establecido en el codicilo de su testamento, son los prolegómenos que serán seguidos por los dominicos encabezados por fray Pedro de Córdoba y fray Antón de Montesinos«, comentó el expositor.

El sermón de Adviento
El 21 de diciembre del año 1511, el padre fray Antonio de Montesinos pronunció su célebre sermón de Adviento, en nombre de la Orden de los Dominicos. En este sermón denunció el abuso y la opresión a que estaban siendo sometidos los aborígenes en el marco del recién iniciado proceso colonizador del Nuevo Mundo.
Montesinos continuó: “Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué auctoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas dellas, con muerte y estragos nunca oídos habéis consumido?”
“¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin dalles de comer ni curallos en sus enfermedades en que, de los excesivos trabajos que les dais, incurren y se os mueren y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día?”
“¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine y cognozcan a su Dios y criador, sean baptizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? ¿Éstos, no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amadlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos?”
En su exposición, el analista histórico subraya las Leyes de Burgos constituyen «el primer código laboral en que se desarrolla una concepción general sobre las relaciones entre conquistadores y conquistados en el Nuevo Mundo, y son el eslabón que lleva a la discusión del ius gentium o derecho de gentes con fray Francisco de Vitoria y que nos lleva a los derechos humanos».
Y prosigue, así: «Si la carta magna del cristianismo es el sermón de la Montaña del gran Rabí de Galilea, el sermón de Adviento es la visión católica, es decir universal, que confiere a todos los seres humanos la visión que Montesinos plantea de que todos los seres vivos son hijos de Dios.»
«Los derechos humanos tienen sus pilares en la obra que iniciara Isabel la Católica. Son estos derechos los que han permitido tomar en consideración y proteger la dignidad de las personas, teniendo como pilares la libertad y la justicia humana. Estos elementos han sido los que han permitido que las poblaciones humanas hayan evolucionado en el establecimiento de normas para una mejor vida en sociedad».
El conferenciante expuso que «América, y más específicamente lo que es hoy la República Dominicana, fue probablemente el primer lugar en el mundo donde un europeo fue juzgado y condenado por abusar de aborígenes de tierras conquistadas por una potencia europea de la que era ciudadano, y todo esto basado en el conjunto de leyes y derechos que protegían a dichos aborígenes por disposición de la reina Isabel«.
Gatón aprecia, en su justa dimensión histórica, los aportes de Isabel la Católica a la modernidad, y valora los momentos más importantes de su vida:
-Nació el Jueves Santo, 22 de abril de 1451, en la villa de Madrigal de las Altas Torres. Fruto del segundo matrimonio del rey Juan II de Castilla y de Isabel de Portugal.
-Sin importar los escollos que debió enfrentar ante las ambiguas actitudes de su hermano paterno, el rey Enrique IV, la guerra de sucesión castellana que enfrentó a Isabel con Juana (La Beltraneja), hija de Enrique IV, su llegada al trono de Castilla, el 13 de diciembre de 1474, luego de la muerte de su hermano, da inicio a las andaduras de una mujer que asumió el poder y las responsabilidades que de él se derivan como una misión digna de un rey cristiano con un compromiso histórico y universal, en el que las premisas se fundamentan en los valores del cristianismo.
-Isabel tuvo que dejar en Arévalo a su madre, que había perdido la razón, junto a su hermano Alfonso, tras ser llamados a la corte -entonces en Segovia- por su hermano Enrique IV. Conoció de las intrigas y de las miasmas que caracterizan las luchas humanas por alcanzar el poder, entre las cuales se cuentan las traiciones, lisonjas, hipocresía, simulación y la total ausencia de escrúpulos, que muchos justifican en la “razón de Estado”.
«Es en Segovia donde Isabel toma sus primeras lecciones del realismo político de aquella época, donde los nobles tenían mucha influencia y poder; destacándose Juan Pacheco, quien es considerado como la persona que dominó la política castellana durante el reinado de Enrique IV, también conocido despectivamente como “Enrique el impotente”.
«Para alcanzar la conquista del trono, Isabel tuvo como compañero a su primo segundo, Fernando el Católico. Como expresara el historiador español Luis Suárez Fernández: “Son los primeros monarcas de Castilla y Aragón que serán llamados reyes de España. El matrimonio inició así la monarquía hispánica, que unirá territorios bajo una sola corona.”
«Concluida la guerra de sucesión castellana con el tratado de Alcazobas, firmado el 4 de septiembre de 1479, en la que se involucró Portugal, entre los Reyes Católicos (Isabel y Fernando) y Alfonso V de Portugal, inicia el camino que llevará a una nueva época en la historia de la especie humana. Algunos de los aspectos que se abordaron en el tratado, suscrito en la villa de Alcazobas en el reino de Portugal, son los siguientes:
-Poner fin a la guerra, al reconocer a Isabel como reina de Castilla, derrotando a la facción de Juana la Beltraneja.
-Resolver la disputa por el control del océano Atlántico, otorgando a Portugal el control de la navegación y las islas de Madeira, Azores y Cabo Verde, además de la costa africana.
-Otorgar a Castilla la soberanía sobre las Islas Canarias.
Donde tuvieron los Reyes Católicos su mayor esplendor e influencia en el mundo porvenir fue en la aplicación de medidas de gobierno y fortalecimiento de la autoridad real; entre las principales acciones que llevaron a cabo los monarcas de Castilla y Aragón, están las siguientes:
–La conquista de Granada, en 1492. Esto significó la expulsión de los musulmanes, luego de haber tenido presencia en España por más de 732 años.
–Descubrimiento de América. La reina Isabel de Castilla, a pesar de las objeciones de los sabios de Salamanca, creyó en Colón y tomó la decisión política imprescindible para que aconteciera un suceso de implicaciones hondas y que cambiaría para siempre la historia del mundo, porque a partir del Descubrimiento de América, que está reconocido como el acontecimiento más importante de la humanidad, el mundo no volvió a ser igual. Asimismo, España emergió como potencia con poder e influencia en el orbe, con la conquista del vasto territorio americano, desde California hasta Chile, así como también el norte de África e Italia.
–Fortalecimiento de la autoridad monárquica: Se fortaleció el poder real para superar los conflictos con la nobleza y mejorar la organización del gobierno, dejando un legado de Estado-Nación, con una centralización que permitió el debilitamiento del feudalismo y una consolidación del poder real; así como también las bases para la economía capitalista, el surgimiento de identidades nacionales, la creación de ejércitos permanentes, aparatos administrativos y sistemas de recaudación de impuestos centralizados. Esta monarquía influyó en lo relativo a la soberanía del Estado y en el cuestionamiento de la autoridad divina, siendo esto un prolegómeno de la Ilustración.
–La creación de la Santa Hermandad: Una fuerza del orden público y policía rural que mantenía la paz y la seguridad en los pueblos y caminos del reino. Los cabildos tenían la responsabilidad de sostener la municipalidad con fondos y hombres, lo que obligaba a la autoridad local a tener un fuerte compromiso con el mantenimiento de la ley y el orden.
–Reforma de la justicia: Se reorganizó el Consejo Real de Castilla, la principal institución de gobierno y justicia de la Corona de Castilla en la Edad Moderna. Fue la columna vertebral de la administración. Ejerció las funciones de órgano asesor del monarca y tenía entre sus actividades atender los asuntos del gobierno, administración (incluida la hacienda), las principales órdenes militares (consejo de órdenes; Fernando II se convirtió en el maestre de las principales órdenes militares), guerra y religión. En esta reforma se confirió un papel central a los letrados y se crearon las cancillerías, que eran los tribunales de última instancia, los más altos de justicia y jerárquicamente superiores a las audiencias. Asimismo, en su estructura incluía diferentes salas, tales como la de oidores (se encargaba de los temas civiles), alcaldes del crimen (tenían bajo su responsabilidad los problemas criminales); por último, la sala de los hijos altos para asuntos nobiliarios. Sin lugar a dudas, estas reformas permitieron una administración más eficiente y unificada.
–También se estableció el tribunal de la Santa Inquisición, que tenía jurisdicción en todos los reinos; tuvo una actuación conocida por un carácter implacable y de intolerancia.
–Control territorial: La fusión de las coronas de Castilla y Aragón se logró vía la unión dinástica y la anexión del reino de Navarra. Se establecieron cargos como los corregidores en Castilla y los lugartenientes en Aragón para ejercer la autoridad real en las ciudades y regiones.
–Reducción del poder nobiliario: Se revisaron las concesiones a los nobles que habían apoyado a la rival de Isabel y se tomó el control sobre las órdenes militares.
Iván Ernesto Gatón concluyó así su conferencia: «No reconocer los aportes de la reina Isabel, que permitieron establecer los cimientos de esa época que llamamos modernidad, sería muy cuesta arriba. Como la parábola de Jesús sobre las semillas, las semillas germinaron, cayeron en tierra buena: sus frutos así lo demuestran. Hay que reconocerlo, para hacer justicia a la memoria histórica de Isabel la Católica».


