El reciente robo al Museo del Louvre ha vuelto a poner sobre la mesa la seguridad de los grandes museos, una preocupación que el renombrado detective de arte neerlandés Arthur Brand califica de urgente y afirmó que “es más fácil robar en un museo que en una joyería famosa”, en una entrevista con El País.
Según el experto, la operación en el Louvre requirió una planificación meticulosa, similar a lo que se observa en la película Ocean’s Eleven, con George Clooney y Brad Pitt, donde cada fase del robo se ejecuta con precisión milimétrica. “Los ladrones tuvieron que visitar el museo en varias ocasiones, estudiar la distribución de la sala, ubicar cámaras y analizar los turnos de vigilancia”, explicó Brand.

Vulnerabilidades en los museos
Brand destacó que, a diferencia de las joyerías, donde el personal está entrenado para reaccionar ante un asalto, en muchos museos los empleados carecen de protocolos claros para enfrentar un robo. Esto, sumado a la dependencia de sistemas automatizados, convierte a los museos en objetivos atractivos para delincuentes especializados.
El detective subrayó que la notoriedad del Louvre, lejos de protegerlo, lo convierte en un blanco codiciado. “Es la sala más famosa del mundo y también el sueño de cualquier ladrón de arte”, afirmó. Además, advirtió que la sofisticación de los delincuentes ha evolucionado, con estudios prolongados de los movimientos del personal y la rutina de los visitantes para identificar el momento ideal para actuar.

El experto también resaltó la importancia de la cooperación internacional para recuperar obras robadas, señalando que sin redes globales de información muchas piezas nunca regresarían a sus legítimos propietarios. La experiencia del Louvre, concluyó Brand, demuestra que la seguridad del arte es una tarea en constante evolución que requiere tecnología avanzada, personal capacitado y conciencia sobre los riesgos reales.
Con información de Infobae.
Por: Yari Araujo


