La familia de Virginia Giuffre, la mujer estadounidense que acusó al príncipe Andrés de abusos sexuales cuando era menor de edad, celebró la decisión del rey Carlos III de retirarle todos sus títulos nobiliarios, aunque considera la medida insuficiente y exige una investigación policial.
En un hecho sin precedentes en la monarquía británica, el Palacio de Buckingham confirmó anoche que el jefe de Estado ha ordenado quitarle a su hermano los títulos de príncipe y duque de York, además del trato de “Alteza Real”, en medio de la creciente polémica por sus vínculos con el magnate y pederasta Jeffrey Epstein.
Según el comunicado, Andrés pasará a ser conocido simplemente como Andrés Mountbatten-Windsor y deberá abandonar Royal Lodge, la mansión de 30 habitaciones en Windsor donde residía desde 2002, tras la muerte de la reina madre.
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El monarca dispuso que su hermano se traslade a una propiedad más modesta en Sandringham, bajo la supervisión directa del rey, quien además se hará cargo de sus gastos personales y de seguridad.
La decisión llega tras semanas de presión pública para que la familia real actuara frente a los escándalos del duque, incluyendo el hecho de que pagaba un alquiler simbólico por la residencia oficial que ocupaba.
La medida fue recibida con alivio por la familia de Virginia Giuffre, quien se quitó la vida a inicios de este año después de denunciar que Andrés abusó sexualmente de ella a los 17 años, cuando era víctima de la red de explotación de Epstein.
En un comunicado enviado a la BBC, los familiares expresaron que Virginia “nunca dejó de luchar por la justicia” y calificaron su historia como un ejemplo de valentía frente al poder.
“Una joven estadounidense común logró desenmascarar a un príncipe británico con su verdad y su coraje extraordinario”, señaló el texto.
“Virginia Roberts Giuffre, nuestra hermana, una niña cuando fue agredida sexualmente por Andrés, nunca dejó de luchar por la justicia por lo que le sucedió a ella y a innumerables sobrevivientes como ella. Hoy, ella declara una victoria”, añadió la familia.
Los Giuffre aseguraron que continuarán su cruzada legal:
“No descansaremos hasta que todos sus abusadores y cómplices, vinculados a Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, rindan cuentas ante la justicia.”
El hermano de Virginia, Sky Roberts, agradeció al rey Carlos III por la medida, pero insistió en que “no es suficiente” y reclamó que se abra una investigación judicial independiente para llevar al príncipe Andrés “detrás de las rejas”.
Pese a las acusaciones, el hermano del monarca ha negado los abusos, y hasta el momento no enfrenta cargos formales en Reino Unido.
El caso de Andrés ha mantenido a la monarquía bajo fuerte presión, afectando la imagen pública de la Casa de Windsor y generando tensiones internas.
Hace unas semanas, durante un funeral familiar, el príncipe Guillermo habría evitado conversar con su tío, evidenciando el distanciamiento del heredero con el duque caído en desgracia.
La decisión de Carlos III busca cerrar uno de los capítulos más oscuros de la realeza británica moderna, pero la familia de Giuffre insiste: la verdadera justicia aún está pendiente.
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