El gobierno de Cuba expresó su agradecimiento a los Estados Unidos por la cooperación humanitaria de tres millones de dólares enviada a través de la Iglesia Católica para asistir a las víctimas del huracán Melissa, mientras las autoridades informaron que unas 120.000 personas permanecen evacuadas en distintas provincias del país.
El poderoso huracán Melissa impactó la región del Caribe la semana pasada, dejando un saldo de 32 muertos en Jamaica y 43 en Haití, antes de azotar el territorio cubano con vientos superiores a los 200 kilómetros por hora. En Cuba no se registraron fallecidos gracias a una evacuación masiva de 735.000 personas, considerada una de las más amplias de los últimos años.
En un comunicado, el Ministerio de Inversión y Cooperación Extranjera agradeció los “gestos humanitarios” del gobierno estadounidense, tras días de incertidumbre sobre la llegada de la ayuda, pese al anuncio público del Departamento de Estado.
“Como sucede con la ayuda procedente de diversas partes del mundo, incluyendo la de organizaciones religiosas de los propios Estados Unidos, nuestras autoridades trabajan para canalizar el aporte de la manera más rápida y eficiente, a fin de que llegue con prontitud a las poblaciones y territorios necesitados”, señaló el texto oficial.
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El gesto humanitario es poco frecuente entre ambos gobiernos, que mantienen un largo historial de tensiones políticas. Además de la contribución federal, la Arquidiócesis de Miami, que alberga una de las mayores comunidades cubanas en el exilio, también anunció el envío de donaciones adicionales para apoyar las labores de recuperación.
Daños extensos y cooperación internacional
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) informó que ha movilizado recursos valorados en 2,2 millones de dólares, incluyendo 6.000 láminas metálicas para techos, lonas para refugios, generadores eléctricos, herramientas y colchones.
Asimismo, la Unión Europea, China, Colombia y Venezuela enviaron asistencia de emergencia a la isla, que aún evalúa el alcance total de los daños.
Según un informe del Consejo de Defensa Nacional, más de 45.000 viviendas resultaron dañadas —en su mayoría por pérdida de techos—, además de 461 instalaciones sanitarias y 1.552 centros escolares. En varias localidades del oriente del país las clases aún no han sido reanudadas, mientras que amplias zonas agrícolas, con más de 78.000 hectáreas devastadas, sufren severas pérdidas en cultivos de plátano, yuca y maíz.
La provincia más afectada es Granma, donde el río Cauto se desbordó, arrasando comunidades rurales y sembradíos. Solo la mitad de los usuarios eléctricos del oriente cubano cuenta con servicio restablecido.
Pese a las devastadoras consecuencias, el gobierno cubano destacó la respuesta solidaria internacional y reiteró su compromiso de reconstruir las zonas afectadas con el apoyo de los organismos humanitarios.
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