Por: Ling Almánzar.-
Carmen Estela Mancebo Acosta fue administradora de justicia en el Tribunal de Paz de Oviedo, y quiere ahora alcanzar una plaza en la Suprema Corte de Justicia.
Su profunda experiencia en los tribunales, estremecida por los ruegos y las plegarias de las víctimas, le ha formado un concepto cristiano de la Justicia, asumida como una expresión sublime de solidaridad humana. Es sentir el dolor ajeno, con una vocación transformadora y con la caridad de Don Bosco.
Ella lo expresa así, ante el Consejo Nacional de la Magistratura:
«La Justicia no es solo técnica, no es solo resolutar conflictos de las partes; la Justicia no es filosofía. La Justicia es ética. Es transformación. Es empatía».
Lo que ella desea es «una Justicia que forme cultura jurídica», para lo cual «tenemos que pasar de las palabras a la práctica, porque la Justicia es tan sencilla que me ha permitido, desde que estuve en el tribunal de Oviedo como juez de paz, prácticas para favorecer los derechos de las adolescentes embarazadas y en estado de vulnerabilidad».
Y explica que el juez manifiesta su empatía cuando, estremecido por la triste madre que va al tribunal luego de perder a su hijo, se conduele y muestra compasión con ella, ofreciéndole, al menos, un vaso de agua para calmar su sed de justicia.


