La jueza Cameron Currie concluyó que Lindsey Halligan , abogada personal de Trump en el pasado y fiscal inexperta, no tenía autoridad legal para actuar como fiscal interina del Distrito Este de Virginia. “El intento de poner a la fiscal Halligan como fiscal interina fue inválido”, escribió Currie, al señalar que la designación no siguió los procesos exigidos por la ley federal.
Halligan fue quien presentó los cargos contra Comey, acusado de hacer declaraciones falsas al Congreso, y contra Letitia James, acusada de fraude bancario meses después de obtener una condena por fraude contra el propio Trump. Ambos casos fueron considerados en su momento parte de una ofensiva política del presidente contra sus opositores.
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La jueza explicó que, al no haber sido nombrada legalmente, Halligan tampoco tenía autoridad para presentar acusaciones ante un gran jurado. Con esto, los cargos quedan anulados “sin perjuicio”, lo que deja abierta la puerta a que se presenten nuevamente, aunque en el caso de Comey el plazo de prescripción podría haber vencido.
La desestimación ocurre en un ambiente de tensión institucional. Desde enero, Trump ha impulsado medidas punitivas contra quienes considera “enemigos”, incluyendo funcionarios destituidos, acciones legales contra personas que lo investigaron y hasta el retiro de fondos a universidades. Tanto Comey como James han sido parte central de esos choques: el primero fue despedido del FBI en 2017, y la segunda llevó adelante el caso civil que condenó al mandatario por fraude en Nueva York.


