Mark Chávez, el exmédico acusado de haber obtenido ketamina para el actor Matthew Perry antes de su muerte, informó ante la corte que actualmente trabaja como conductor de Uber mientras solicita clemencia en su caso federal.
La revelación aparece en documentos judiciales obtenidos por Us Weekly, que dio a conocer en exclusiva los detalles del proceso. El pasado 3 de diciembre, Chávez, quien enfrenta una posible pena de hasta seis meses de cárcel, notificó formalmente que renunció a su licencia médica tras ser acusado.
Según declaró ante el juez, su vida profesional “cambió por completo” después de su detención: dejó de ejercer como médico de urgencias, perdió sus ingresos principales y sufrió un “descrédito público” que afectó su reputación. Hoy, dijo, se sustenta económicamente manejando para la plataforma Uber.
En su declaración, Chávez también sostuvo que la ketamina que proporcionó al otro implicado, el doctor Salvador Plasencia, no fue la misma sustancia que causó la muerte del protagonista de Friends. Matthew Perry falleció el 28 de octubre de 2023, a los 54 años, y la autopsia determinó como causa los “efectos agudos de ketamina”.
Cooperación con las autoridades
Chávez aseguró haber asumido su responsabilidad desde el inicio y colaborar con las autoridades de inmediato. Su defensa pidió una sentencia equivalente al tiempo ya cumplido en detención, seguida de tres años de libertad condicional.
La fiscalía, por su parte, recomendó seis meses de arresto domiciliario, dos años de libertad condicional y 200 horas de servicio comunitario, destacando su “cooperación sustancial” en el caso y su apoyo para avanzar en la investigación contra otros involucrados.
Esa cooperación incluyó pruebas contra Salvador Plasencia, recientemente sentenciado a 30 meses de prisión y dos años de libertad supervisada. Los documentos judiciales señalan que Plasencia siguió suministrando ketamina a Perry pese al evidente deterioro de su salud.
Detalles sobre la distribución ilegal
Según los registros, en septiembre de 2023 Chávez ayudó a Plasencia a adquirir ketamina de forma ilegal para un “paciente famoso”, dispuesto a pagar un precio premium. Para obtenerla, habría presentado recetas fraudulentas a nombre de un paciente sin su conocimiento.
Plasencia transportó la droga hasta la residencia de Perry, donde lo inyectó y dejó un vial extra. Tras esa visita, calificó la experiencia como “una mala película”. En octubre, ambos discutieron nuevamente la posibilidad de continuar el suministro, y Chávez habría presentado documentos falsos ante distribuidores médicos para mantener el flujo del medicamento.
En un momento del proceso, Chávez llegó a reprender a Plasencia por inyectar a Perry en el asiento trasero de un automóvil estacionado en un acuario público de Long Beach, una práctica considerada médicamente insegura.
Ese mismo mes, Chávez fue notificado de una investigación de la Junta Médica de California por presuntamente sustraer ketamina de una antigua clínica donde trabajó, un proceso que avanzó en paralelo al caso federal.
Con información de EFE.
Por: Yari Araujo


