El presidente de Argentina, Javier Milei, instó este sábado a los países del Mercosur a respaldar la presión militar y diplomática que Estados Unidos ejerce contra Venezuela y a condenar de forma contundente al Gobierno de Nicolás Maduro, al considerar que se trata de un régimen autoritario que afecta a toda la región.
Durante su discurso en la Cumbre del Mercosur, celebrada en la ciudad brasileña de Foz de Iguazú, Milei expresó el apoyo de Argentina a las acciones impulsadas por Washington y por el presidente Donald Trump, entre ellas el despliegue naval en el Caribe y el anuncio de un bloqueo a la exportación de petróleo venezolano. “El tiempo de un acercamiento tímido se ha agotado. Instamos a todos los miembros del bloque a secundar esta posición y condenar tajantemente este experimento autoritario”, afirmó, según un comunicado de la Presidencia argentina.
El mandatario recordó que Venezuela se encuentra suspendida del Mercosur por violar el Protocolo de Ushuaia y responsabilizó al Gobierno de Maduro por la “crisis política, humanitaria y social devastadora” que atraviesa el país. En un tono duro, calificó al régimen venezolano como una “dictadura atroz e inhumana” que representa un peligro para toda Sudamérica si no se enfrenta de manera decidida.
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Milei también reiteró su exigencia de la liberación de todos los presos políticos venezolanos y del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido hace un año en Venezuela durante un viaje personal. Además, destacó el reconocimiento internacional a la líder opositora María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, y pidió que se respete la voluntad del pueblo venezolano.
Las declaraciones del presidente argentino contrastaron con la postura del mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, anfitrión de la cumbre, quien advirtió que una eventual intervención militar en Venezuela sería una catástrofe y sentaría un precedente peligroso para la región.
En otro de los pronunciamientos destacados de la jornada, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, calificó como “indignante” que el Mercosur evalúe la creación de un nuevo fondo de convergencia por apenas 30 millones de dólares, una cifra muy inferior a la del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), creado en 2004 con 100 millones.
Peña sostuvo que, para mantener la paridad del poder de compra de hace tres décadas, el fondo debería ascender al menos a 360 millones de dólares, y propuso incluso elevarlo a 600 millones, tomando en cuenta que el PIB regional se ha multiplicado por seis. “Paraguay se recusa a aprobar un fondo de 30 millones”, afirmó ante sus homólogos de Argentina, Brasil y Uruguay.
Por su parte, el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, solicitó a los socios del Mercosur una flexibilización de las normas internas para permitir que cada país pueda negociar acuerdos comerciales con terceros de forma individual, tras la adhesión uruguaya al bloque transpacífico CPTPP.
Orsi defendió una visión pragmática y una modernización del Mercosur que contemple distintas realidades económicas y permita a los Estados miembros adaptarse a un escenario internacional marcado por la incertidumbre política y comercial. A su juicio, el bloque debe ser más flexible y eficiente para fomentar el crecimiento económico y generar beneficios concretos para sus ciudadanos.
EFE


