El papa León XIV advirtió sobre la creciente concentración de la riqueza mundial y cuestionó a los sectores poderosos que, según dijo, “no escuchan el gemido de la tierra y de los pobres”. Sus declaraciones fueron pronunciadas durante la audiencia jubilar celebrada en la plaza de San Pedro, en el cierre del ciclo de actos del Año Santo 2025.
Ante miles de fieles, el pontífice denunció que “la riqueza de la tierra está en manos de pocos, poquísimos”, una tendencia que calificó de “injusta” y que profundiza el sufrimiento social. Subrayó que Dios destinó los bienes de la creación “para todos” y que la humanidad tiene el deber de “generar, no robar”, en un contexto global marcado por el aumento de la desigualdad económica.
León XIV, de nacionalidad estadounidense y peruana, dedicó parte de su mensaje a la esperanza como virtud capaz de vencer la violencia, la prepotencia y la maldad. Afirmó que “sin esperanza estamos muertos; con esperanza, venimos a la luz”, y aseguró que esta tiene mayor fuerza que cualquier amenaza. La audiencia concluyó con un recorrido en papamóvil, saludos a los peregrinos y un llamado a mantener vivo el espíritu del Año Santo en la comunidad de creyentes.
Durante el acto, el Papa también recordó que la concentración de la riqueza no es solo un desafío económico, sino una amenaza directa para la cohesión social y la dignidad humana. Señaló que la indiferencia de los poderosos agrava el sufrimiento de las comunidades más vulnerables y advirtió que “una sociedad que cierra los oídos al clamor de los pobres se aleja del proyecto de Dios”. Además, insistió en que la justicia social debe ser un compromiso permanente de las naciones y no un gesto ocasional.


