Con una economía golpeada por la guerra y signos crecientes de estancamiento, Rusia anunció que incrementará la carga tributaria sobre la población y las empresas para sostener su campaña militar en Ucrania. El plan contempla elevar el IVA del 20 al 22 % en 2026, además de otros ajustes fiscales que impactarán directamente al ciudadano ruso.
De acuerdo con el Ministerio de Finanzas, la prioridad del Kremlin será garantizar recursos para defensa, seguridad y apoyo social a las familias vinculadas a la denominada “operación militar especial”.
Mientras el conflicto continúa, diversos sectores claves de la economía rusa se encuentran bajo presión.
Industrias como:
- petróleo,
- gas,
- carbón,
- metalurgia,
junto a gigantes estatales como Rosatom, RusHydro y los ferrocarriles RZhD, enfrentan dificultades, baja inversión y caída del consumo interno, cada vez más dominado por productos chinos.
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Economistas advierten que Rusia entrará a 2026 con crecimiento prácticamente nulo, altas tensiones fiscales y la prioridad puesta en la guerra antes que en reactivar la economía.
Incluso el vice primer ministro ruso Alexandr Nóvak reconoció que el país no saldrá de su actual estancamiento al menos hasta 2027.
Más impuestos para la gente y las empresas
Ante la baja de ingresos estatales, el Kremlin decidió no reducir gastos, sino aumentar la recaudación.
Además del alza del IVA, el plan incluye:
- aumentos del impuesto sobre la renta,
- más carga para empresas,
- eliminación de beneficios para autónomos y pymes,
- mayores tasas para vehículos,
- y duplicación de impuestos al sector tecnológico (del 7.6 % al 15 %).
Paralelamente, el gobierno continúa confiscando activos privados y nacionalizando empresas.
Solo este año, esa medida ya representa cerca de 50 mil millones de dólares.
Riesgo de más inflación y empresas al borde
Expertos advierten que la subida del IVA elevará costos de producción, afectará los precios finales y podría provocar una caída mayor del consumo.
Las pequeñas y medianas empresas serían las más afectadas, empujando a muchas hacia la economía informal.
Aunque el rublo se ha fortalecido en los últimos meses, analistas señalan que esto podría perjudicar la economía militar al encarecer exportaciones y reducir ingresos estatales.
Si la tendencia continúa, Rusia podría enfrentarse a un escenario de estanflación: estancamiento económico con subida de precios.
Tensión dentro del propio gobierno
Economistas anticipan un mayor choque entre:
- quienes defienden una política monetaria dura para bajar la inflación (como el Banco Central),
- y los que piden un rublo más débil y tasas menores para estimular inversión y producción.
Mientras tanto, Putin insiste en que los ciudadanos “comprenderán” los nuevos impuestos, siempre que el gobierno mantenga su promesa de seguridad y apoyo social… pero la población será, otra vez, quien cargue con el costo de la guerra.
Infobae


