Panamá negó este miércoles que el Clan del Golfo el mayor cartel del narcotráfico de Colombia y catalogado como organización terrorista por Estados Unidos— ejerza control o presencia permanente en su territorio, aunque reconoció un aumento de la presión de estructuras criminales colombianas en la zona fronteriza del Darién.
El ministro panameño de Seguridad, Frank Ábrego, aseguró que esta organización criminal “no tiene presencia permanente en ningún lugar de la República de Panamá”, respondiendo a cuestionamientos realizados durante la presentación del balance operativo de su institución en la ciudad de Colón.
No obstante, Ábrego admitió que grupos vinculados al narcotráfico han intentado acercarse a los puntos de control binacionales, e incluso serían responsables de la colocación de minas antipersona en áreas cercanas a los puestos que comparten fuerzas colombianas y panameñas.
El Clan del Golfo ha sido señalado por actividades como tráfico internacional de drogas hacia Estados Unidos y Europa, minería ilegal y tráfico de migrantes a través de la selva del Darién, una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo.
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Un año de alta presión criminal
El titular de Seguridad reconoció que 2025 ha sido “particularmente desafiante” para Panamá debido a la creciente oferta de cocaína en la región, impulsada por el aumento de la producción en Colombia.
“Este incremento ha generado mayor presión sobre nuestras fronteras, rutas y comunidades aledañas”, afirmó. Sin embargo, destacó que Panamá “no ha cedido terreno al crimen organizado” y resaltó que en lo que va del año se han incautado 118,6 toneladas de drogas, incluido un decomiso récord de 13.500 kilos en noviembre, con apoyo de Estados Unidos y Colombia.
En paralelo, el Clan del Golfo mantiene conversaciones con el gobierno colombiano, tras acordar el pasado 5 de diciembre en Catar avanzar hacia su desarme y la pacificación de territorios bajo su influencia.
AFP


