Se habla en España de que el movimiento vegano está en crisis al perder a muchos de sus practicantes más fieles y radicales. Sin embargo, todavía es muy prematuro para sacar conclusiones.
Los datos están sobre la mesa. En 2023, más de 4.5 millones de españoles adultos se identificaban como veggies; de ellos, 3.5 millones se calificaban como flexitarianos, aquellos que comen carne de manera ocasional. Asimismo, 670,000 se definían como vegetarianos y otros 276,000 consumidores veganos.
«Aún es pronto para evaluar la consistencia del retroceso en el movimiento que rechaza el consumo de alimentos y artículos de origen animal. Las conclusiones de los estudios, en función de quién los encargue, apuntan en direcciones opuestas. En todo caso, de haber un descenso de la población veggie«, dice Daniel Soufi en el periódico El País.
Y añade que la población de veganos y vegetarianos ha aumentado un 10 % desde el último estudio, acercándose ahora al millón de personas.
Entonces, ¿por qué se habla de la crisis del movimiento? En realidad, no hay razones para ello. Lo que sucedió fue, en los años pospandemia, más personas han vuelto a consumir carne -de forma regular u ocasional-, debido a la eliminación de las restricciones y a la normalización de las actividades cotidianas de la gente.
Así, muchos que llevaban una dieta estrictamente vegetal se han flexibilizado y comen carne, aunque solo de vez en cuando. Sin embargo, esas mismas personas todavía responden al movimiento vegano o vegetariano, siendo moderadas en sus hábitos alimenticios.
Tanto es así que el grupo de veganos creció en España tras la pandemia, desde el 9.9% de la población hasta el 11.4% en 2023. Esto quiere decir que el movimiento sigue siendo fuerte en ese país.


