La industria eólica marina de Estados Unidos recibió este jueves un nuevo respaldo judicial, el segundo en apenas tres días, luego de que la justicia autorizara la reanudación de un proyecto frente a las costas de Nueva York, pese a la oposición del Gobierno de Donald Trump.
Un juez federal de Washington autorizó la reanudación de la construcción del proyecto Empire Wind, desarrollado por el grupo noruego Equinor, que dará lugar al primer parque eólico marino capaz de suministrar electricidad directamente a la ciudad de Nueva York, cuando esté plenamente operativo, a finales de 2027, el complejo podría abastecer a unos 500.000 hogares.
Equinor ha invertido más de 4.000 millones de dólares en el proyecto, iniciado hace casi una década y que, según la empresa, se encuentra completado en un 60%.
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La resolución del juez Carl Nichols tiene carácter preliminar, lo que implica que el caso será analizado en mayor profundidad en una etapa posterior del proceso judicial.
Aun así, el fallo representa un nuevo revés para el Ejecutivo, que en diciembre ordenó la suspensión de cinco grandes proyectos de parques eólicos marinos en desarrollo.
Otro juez federal de Washington ya había autorizado el lunes la continuidad del proyecto Revolution Wind, destinado a suministrar energía a más de 350.000 hogares en los estados de Rhode Island y Connecticut.
El Gobierno justificó la paralización de los parques eólicos por supuestos “riesgos para la seguridad nacional”, aunque sin aportar detalles concretos. Un informe del Departamento de Energía de 2019 señala que las turbinas eólicas pueden generar interferencias en los radares, especialmente en aquellos utilizados con fines militares.
Equinor sostuvo que la orden de suspensión fue “un capricho”, “arbitraria” e “ilegal”.
El juez aceptó la petición de la compañía noruega debido a la “falta de notificación previa” por parte de las autoridades y al riesgo de “daño irreparable” que una suspensión prolongada supondría para el proyecto, según indicó Oceanic Network, una organización que respalda el sector de la energía marina.
Antes de regresar a la Casa Blanca, Trump ya había expresado públicamente su rechazo a la energía eólica, a la que calificó como un “desastre económico y ambiental”.
No obstante, diversos estudios han demostrado que la energía eólica tiene, en promedio, un menor costo que otras fuentes energéticas, especialmente el carbón, incluso sin considerar los subsidios gubernamentales.


