La Fundación Nobel ha reiterado de forma enfática que los Premios Nobel no pueden ser compartidos, transferidos ni redistribuidos, ni siquiera de forma simbólica. Esta aclaración se produce tras interpretaciones públicas que contradicen el espíritu y las normas originales del galardón.
En un nuevo comunicado oficial, la Fundación subraya que la base legal y moral de los premios sigue siendo el testamento de Alfred Nobel, quien estableció que los galardones deben otorgarse únicamente a quienes hayan conferido “el mayor beneficio a la humanidad”. Asimismo, precisó qué instituciones están facultadas para concederlos.
Por tanto, cualquier acto simbólico o declaración pública que intente extender el alcance de un premio Nobel a terceros carece de validez oficial y contraviene las normas que rigen su entrega.
Salvaguardar la integridad y el prestigio del Nobel
La Fundación Nobel enfatizó que su responsabilidad es salvaguardar la integridad de los premios y respetar fielmente la voluntad de su fundador. Insisten en que permitir reinterpretaciones o usos simbólicos del galardón pondría en riesgo su credibilidad internacional, construida a lo largo de más de un siglo.
No es la primera vez que la institución se ve obligada a aclarar este punto, y lo hace para evitar malentendidos que puedan erosionar el valor simbólico, histórico y científico del reconocimiento.
Finalmente, la Fundación Nobel invita a quienes tengan dudas o inquietudes sobre el proceso de adjudicación a consultar directamente al Comité Noruego del Nobel, uno de los organismos designados para la administración y entrega de los premios, particularmente en el caso del Nobel de la Paz.


