El niño ecuatoriano de cinco años, Liam Conejo Ramos, junto a su padre, fueron liberados del centro de inmigración en Dilley, Texas, donde permanecían detenidos desde el 22 de enero. La situación había generado gran indignación en Estados Unidos por las condiciones de los centros de detención familiar.
El congresista demócrata Joaquín Castro confirmó a través de su cuenta en X que padre e hijo ya se encontraban de regreso en Mineápolis, Minnesota, luego de que un juez federal de Texas ordenara su liberación inmediata. Castro acompañó personalmente a la familia en su regreso y compartió imágenes del niño en su hogar, mostrando que finalmente estaba seguro.

Durante su estancia en el centro, Liam llevaba consigo su gorra de invierno azul con orejas de conejo y una mochila de Spider-Man, objetos que se convirtieron en símbolos de su situación. Según Castro, el padre del niño comentó que Liam “no ha sido el mismo” desde que fueron detenidos, y expresaba preocupación por su bienestar emocional.
El juez federal Fred Biery reconoció en su fallo que tanto el niño como su padre podrían enfrentar procesos de deportación debido al sistema de inmigración, al que calificó de arcaico, pero subrayó que esto debería ocurrir de manera más ordenada y humana, en contraste con las prácticas actuales.
La escuela de Liam celebró la decisión judicial y manifestó su deseo de que todos los niños separados de sus familias sean liberados y puedan reunirse con sus seres queridos. Este caso se ha convertido en un símbolo de la lucha por un trato más justo para los menores y sus familias dentro del sistema de inmigración estadounidense.


