Casi siete años después de su muerte, los archivos de Jeffrey Epstein siguen arrastrando a élites políticas, económicas y reales de todo el mundo.
Los documentos recientemente publicados, que incluyen 3,5 millones de archivos como correos electrónicos, fotos y videos, continúan revelando los oscuros lazos del magnate con figuras poderosas de Estados Unidos y Europa, quienes se ven ahora comprometidos por su relación con el delincuente sexual.
En Reino Unido, la crisis política se agudiza tras las revelaciones sobre Peter Mandelson, embajador británico en EE.UU., quien mantiene estrechos lazos con Epstein a pesar de haber afirmado en su momento haber cortado toda relación con él. Mandelson enfrenta una investigación policial tras su destitución en septiembre y la reciente expulsión del Parlamento.
En Noruega, la princesa Mette-Marit, futura reina, se ve afectada por una serie de correos electrónicos íntimos con Epstein, lo que ha dañado su imagen pública. Esto ocurre después de la primera condena de Epstein por prostitución infantil.
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La reacción popular ha sido negativa, y algunos encuestados prefieren que Mette-Marit no se convierta en reina. Además, otros políticos noruegos, como el ex primer ministro Thorbjørn Jagland, y diplomáticos como Mona Juul, están bajo investigación por sus vínculos con Epstein, especialmente cuando Jagland presidía el Comité Nobel.
Por otro lado, la Junta de la Paz impulsada por Trump, y que incluye a países como Turquía y Qatar —enemigos de Israel— también ha levantado controversias. Personalidades como Børge Brende, exdiplomático y director del Foro Económico Mundial, están siendo investigadas por sus contactos con Epstein.
En Francia, figuras destacadas como el exministro de Cultura Jack Lang han tenido que dimitir de sus puestos tras las revelaciones sobre su relación con Epstein, mientras que su hija, Caroline Lang, también dejó su puesto como presidenta de un sindicato de productores de cine.
En Estados Unidos, la onda expansiva también se siente. Bill Clinton y Hillary Clinton serán llamados a testificar sobre sus vínculos con Epstein, con Clinton negando cualquier conducta indebida. Por su parte, Donald Trump se menciona frecuentemente en los archivos, pero sigue rechazando cualquier implicación, calificando las acusaciones como parte de una «conspiración». Bill Gates, también citado en los documentos, expresó su arrepentimiento por haber interactuado con Epstein, mientras que su exesposa, Melinda Gates, pidió explicaciones sobre la relación entre el magnate de Microsoft y Epstein.
Otras figuras prominentes, como el exsecretario del Tesoro Larry Summers, y Brad Karp, presidente del bufete Paul Weiss, también se han visto forzados a dimitir de sus respectivos cargos tras las filtraciones.
La dimisión de figuras de la política y el mundo empresarial ante las nuevas revelaciones subraya la continua onda expansiva de los documentos de Epstein, que siguen destruyendo reputaciones y abriendo nuevas investigaciones. La publicación de estos archivos sigue sacudiendo a aquellos que se vieron envueltos en su red de poder, sexo y dinero.


