EFE .- Los actores Susan Sarandon y Mark Ruffalo, junto al músico y cofundador de Pink Floyd Roger Waters y decenas de dirigentes progresistas de Estados Unidos, reclamaron al presidente Donald Trump que detenga lo que califican como un “cruel asalto” contra el pueblo cubano, mediante una carta pública impulsada por organizaciones sociales.
“Trump está intentando provocar una hambruna en Cuba”, señala el documento, que describe la política hacia la isla como una maniobra “cínica” destinada, según sus firmantes, a desviar la atención de los problemas internos de Estados Unidos, la carta advierte además que este escenario podría convertirse en el “preludio de un ataque militar ilegal”, en referencia a antecedentes regionales.
El pronunciamiento, promovido por agrupaciones progresistas como 50501 y The People’s Forum, acusa al mandatario de actuar para “asfixiar a toda una población”. Los firmantes califican la estrategia como una política “inconcebible” que, a su juicio, agrava una crisis humanitaria que responsabilizan en parte a Washington.
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“Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos. Matar de hambre a una población para someterla no es diplomacia, es terrorismo”, sostiene la misiva, que denuncia el recrudecimiento del cerco petrolero impuesto por Washington en las últimas semanas.
Según el texto, las restricciones energéticas estarían afectando el transporte público, hospitales, estaciones de combustible y fábricas en la isla. Trump anunció la imposición de aranceles a países que comercialicen petróleo con Cuba y aseguró que el país caribeño “no podrá sobrevivir” sin ese suministro.
Los firmantes sostienen que el objetivo real de estas medidas es generar “hambre masiva y sufrimiento humano”. Alertan que el bloqueo podría dejar sin electricidad a miles de hogares, comprometer la atención hospitalaria y frenar la distribución de alimentos y medicinas, golpeando especialmente a niños, ancianos y personas enfermas.
“¡Dejen vivir a Cuba! ¡Cuba no es una amenaza!”, concluye el mensaje.
Entre los adherentes figuran autoridades locales de tendencia progresista, especialmente de ciudades como Nueva York y Chicago, académicos de universidades como Columbia y Yale, además de personalidades del ámbito cultural estadounidense.
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