Documentos judiciales recientemente divulgados sin censura revelan intercambios de correos electrónicos entre el financiero Jeffrey Epstein y el empresario emiratí Ahmed bin Sulayem, en los que se mencionan contenidos sexuales y referencias a un “video de tortura”, según registros difundidos en Estados Unidos.
Los archivos muestran que ambos mantuvieron comunicación durante varios años a través de correos electrónicos y mensajes de texto. En uno de los mensajes, fechado en 2009, Epstein comenta haber visto un video de contenido violento, mientras que otras comunicaciones incluyen referencias a encuentros personales y enlaces a páginas de contenido fetichista, de acuerdo con los documentos publicados.

Bin Sulayem, presidente ejecutivo de la empresa logística internacional DP World, aparece entre los nombres que previamente habían sido censurados en los expedientes judiciales vinculados al caso Epstein. Sin embargo, su inclusión en los archivos no implica acusación formal ni imputación de delitos relacionados con el financista.
Los registros también incluyen intercambios posteriores a la condena de Epstein, además de referencias a intentos de contacto con modelos y gestiones relacionadas con personas vinculadas a su entorno personal y empresarial.
La divulgación de estos documentos se produjo luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos permitiera a legisladores revisar los expedientes completos, lo que derivó en nuevas solicitudes públicas para que se publiquen más archivos y se eliminen censuras que, según algunos congresistas, no estaban justificadas.

Congresistas estadounidenses aseguran que aún quedan millones de documentos pendientes de revisión y publicación, mientras continúa el debate sobre qué información debe mantenerse reservada para proteger la identidad de víctimas y evitar interferencias en investigaciones en curso.
La legislación vigente en Estados Unidos permite ocultar datos sensibles relacionados con víctimas y material de abuso, pero prohíbe eliminar información únicamente para proteger reputaciones o evitar daños políticos.


