La vegetación urbana no solo embellece las ciudades: también puede proteger la salud cardíaca. Un reciente estudio indica que la presencia de árboles en entornos urbanos se asocia con menores tasas de infartos y accidentes cerebrovasculares (ACV), mientras que las zonas dominadas por césped ofrecen menos beneficios para la salud cardiovascular.
Estos hallazgos desafían la idea de que cualquier espacio verde es igual de saludable y destacan la importancia de planificar la vegetación urbana de manera estratégica, especialmente en un contexto de cambio climático y crecimiento acelerado de las ciudades.
Árboles urbanos: un escudo para el corazón
Según la investigación publicada por el portal StudyFinds, las zonas con árboles visibles registraron un 4% menos de enfermedades cardiovasculares, mientras que las áreas con predominio de césped mostraron un aumento del 6% en estos casos. El estudio fue liderado por Peter James, de la Universidad de California, Davis, y analizó durante 18 años a 88.788 enfermeras de distintas regiones urbanas y rurales del país.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores emplearon inteligencia artificial para analizar 350 millones de imágenes de Google Street View, lo que les permitió mapear con precisión la cantidad de árboles y césped alrededor de los domicilios de las participantes, evaluando así el entorno que experimentan en su vida diaria.
Diferencias entre árboles y césped
El análisis mostró que una mayor cobertura de árboles en un radio de 500 metros se relaciona con menos infartos y ACV, incluso al considerar factores de riesgo como tabaquismo, alimentación, actividad física, nivel de ingresos y contaminación ambiental. Por el contrario, vivir en áreas dominadas por césped no solo no ofreció beneficios, sino que se vinculó con un aumento de enfermedades cardíacas.
Los investigadores señalan que los árboles ofrecen mecanismos de protección: proporcionan sombra durante olas de calor, filtran partículas contaminantes y atenúan el ruido del tráfico, factores que reducen la carga sobre el sistema cardiovascular. Además, las calles arboladas fomentan la actividad física y el contacto social, mientras que el césped tiende a estar asociado con mayor uso del automóvil y menor movimiento.
Implicaciones para la planificación urbana
El mantenimiento frecuente del césped puede generar ruido y contaminación, efectos que no se observan en áreas con árboles maduros. Los autores del estudio advierten que agrupar todos los espacios verdes en una sola categoría puede limitar la investigación y las posibles intervenciones para mejorar la salud urbana.
Frente a presupuestos limitados y el cambio climático, los investigadores recomiendan priorizar la plantación y conservación de árboles por encima del césped, ya que aumentar la cobertura arbórea podría tener un impacto significativo en la salud de la comunidad.
Aunque la muestra del estudio incluyó principalmente mujeres blancas y no demuestra causalidad directa, los datos sugieren que plantar árboles urbanos es una acción sencilla y económica que puede aportar beneficios concretos para la salud cardiovascular, más allá de la estética de los paisajes.


