Un bebé de dos meses, identificado como Juan Nicolás, que padecía bronquitis, fue deportado junto con su madre, Mireya Stefani López-Sánchez, a México tras pasar tres semanas en la prisión de remolques para familias en Dilley, según confirmó el representante demócrata por Texas, Joaquín Castro.
El congresista señaló en su cuenta de X que el niño estuvo “inconsciente en las últimas horas” antes de ser dado de alta, pese a su condición médica, y que su deportación fue supervisada por autoridades estadounidenses.
Según las informaciones suministradas, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) deportó también a la hermana de Juan Nicolás, de 16 meses, y al padre de los menores.
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La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, aseguró que el niño estaba “estable y médicamente apto para la deportación”, y que los padres recibieron instrucciones médicas para continuar con los cuidados en México.
López-Sánchez fue detenida por la Patrulla Fronteriza cerca de Eagle Pass el 21 de enero, y decidió llevar consigo a Juan Nicolás cuando fue trasladada a custodia de ICE. Un juez emitió una orden final de expulsión el 8 de febrero, cumpliéndose la deportación el martes siguiente, según McLaughlin, quien señaló que la madre y el niño recibieron “todas las garantías del debido proceso”.
La detención de menores por parte de autoridades migratorias ha generado preocupación y escrutinio público. En instalaciones como Dilley, familias han denunciado alimentos contaminados, falta de atención médica y retrasos en asesoría legal. La bronquitis, enfermedad que afecta las vías respiratorias y provoca tos, es especialmente delicada en bebés, según el Instituto Nacional de Salud.
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