La práctica conocida como “therians”, que ha ganado visibilidad en redes sociales y espacios públicos, comenzó a generar inquietud en el Congreso Nacional, donde varios legisladores consideran que debe ser observada con atención para evitar que se consolide como una conducta que, a su juicio, podría traer implicaciones sociales y legales.
Lo que durante años permaneció en comunidades digitales se ha trasladado a escenarios abiertos. En distintos puntos de América Latina se observa a jóvenes utilizando máscaras y accesorios de animales, desplazándose en cuatro extremidades y realizando movimientos que imitan distintas especies. Esta práctica, conocida como “quadrobics”, combina actividad física con una expresión identitaria que, para algunos participantes, representa una conexión simbólica con un animal determinado.
En ese sentido el senador Dagoberto Rodríguez, de la provincia Independencia por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), consideró que los jóvenes deben recibir orientación, “A esos muchachos yo lo que creo es que se reubiquen, se reencaucen y si tienen que ir a un psiquiatra o a un psicólogo, que lo vayan, porque realmente no es posible”, expresó.
Rodríguez indicó que podría tratarse de una moda, pero insistió en que es necesario que quienes participan “se reencaucen y se reencuentren con ellos mismos”. En cuanto a una posible intervención estatal, indicó que si el orden público se altera, las autoridades deben tomar medidas. “Si ellos quieren ser lo que sean, que lo dejen. Ahora, claro, si el orden público se altera, claro que tiene que tomar medidas”, sostuvo.
Asimismo el psiquiatra y diputado Ramón Ceballos explicó que el término “therians” proviene del griego, donde “therion” significa animal y “teros” hombre, como una combinación en la que seres humanos asumen el papel de animal. Señaló que las familias enfrentan vacíos en los últimos años debido a la falta de relaciones estables, lo que provoca que adolescentes se sientan aislados y busquen identidad en esta etapa.
Ceballos indicó que aunque puede existir un alto grado de ansiedad o tristeza en algunos casos, no necesariamente se trata de una enfermedad mental. No obstante, afirmó que este tipo de conducta no debe seguir permitiéndose sin analizar sus raíces y buscar soluciones en el entorno familiar.
Por su parte, el diputado del PRM Carlos Sánchez manifestó que considera el fenómeno más un tema bíblico que de salud mental o consumo de sustancias. “Yo pienso que es un tema bíblico, yo pienso que es un tema divino”, afirmó, al señalar que son situaciones que, según su criterio, solo pueden explicarse desde las Escrituras.
Ante la posibilidad de que estas personas acudan al Congreso a exigir derechos o espacios específicos, Sánchez aseguró que como “Casa de la Democracia” recibirían cualquier solicitud, pero reiteró que lo considera un asunto de carácter bíblico. Indicó que, en caso de marchas o actividades públicas, corresponderá al Ministerio de Interior y Policía decidir si concede o no los permisos correspondientes.
En otro orden el senador del PRM Ramón Rogelio Genao, califico la conducta de los “therians” como fanatismo generalizado en la sociedad.
El debate sobre la práctica “therians” comienza así a ocupar espacio en la agenda pública, mientras legisladores y especialistas exponen posturas diversas sobre sus posibles implicaciones sociales y legales.


