Kim Jong-un proclamó el inicio de una nueva etapa de expansión militar y de firmeza internacional durante la apertura del 9° Congreso del Partido de los Trabajadores en Pyongyang, en un acto que proyectó a Corea del Norte como un país fortalecido y con mayor influencia global gracias a su capacidad nuclear, la cooperación militar con Rusia y el respaldo diplomático de China refuerzan la posición del régimen frente a Occidente.
El congreso, el evento político más relevante para la dirigencia norcoreana en cinco años, reunió a 5.000 delegados en un ambiente festivo, a diferencia de 2021, cuando el líder reconoció dificultades económicas, en esta ocasión destacó los avances logrados pese a las sanciones internacionales, los desastres naturales y la pandemia, según la prensa estatal, afirmó: “Nunca antes hemos vivido un periodo en el que lográramos tales éxitos pese a dificultades tan severas”.
En la víspera del encuentro, el régimen exhibió 50 lanzacohetes con capacidad nuclear como demostración de poder, Kim, vestido con chaqueta de cuero negra, operó personalmente uno de estos sistemas ante una multitud.
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Estas armas, de 600 milímetros, pueden portar ojivas nucleares tácticas y alcanzar objetivos en Corea del Sur. “Cuando se use esta arma, ninguna fuerza podrá esperar protección divina”, aseguró en un discurso previo. Los sistemas fueron presentados en 2019 y se incorporaron oficialmente al ejército en diciembre de 2022.
El gobierno también otorgó viviendas a familias de soldados norcoreanos fallecidos en combate en la guerra de Ucrania, en apoyo a Rusia. Imágenes difundidas por medios oficiales muestran a Kim acompañado de su hija, Kim Ju Ae, quien participó en visitas a los familiares, según la inteligencia de Seúl, su presencia creciente sugiere un posible rol sucesorio dentro de la dinastía gobernante.
Desde el congreso anterior, Corea del Norte ha acelerado su modernización armamentística, incluyendo misiles balísticos intercontinentales como el Hwasong-20 y sistemas de corto alcance capaces de impactar Corea del Sur, Japón y fuerzas estadounidenses en la región.
En 2024, Pyongyang firmó un acuerdo militar con Moscú que contempla el intercambio de armamento y el envío de tropas a la guerra en Ucrania. En 2023, Kim desfiló junto a Vladimir Putin y Xi Jinping en Beijing, en un gesto interpretado como señal de alineamiento estratégico frente a Occidente.
La agenda del congreso prevé el fortalecimiento de las fuerzas convencionales y la continuidad de la cooperación con el Kremlin. Corea del Norte mantiene desde enero de 2024 la designación oficial de Corea del Sur como su principal adversario.
Kim sostuvo ante los delegados que la economía registró crecimiento y que mejoraron las condiciones de vida. “La posición de nuestro Estado se consolidó de forma irreversible”, afirmó, en referencia al desarrollo nuclear.
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