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Grandes proyectos prometidos y no cumplidos aún: entre plazos vencidos y reasignaciones

Desde su llegada al poder en agosto de 2020, el presidente Luis Abinader ha colocado la infraestructura pública como uno de los pilares discursivos y programáticos de su gestión.

En cada rendición de cuentas ante el Congreso Nacional, el mandatario muestra resultados y anuncia decenas de proyectos viales, de transporte masivo, infraestructura, educación y salud, presentándolos como pilares para el crecimiento económico, la modernización del Estado y la mejora de la calidad de vida de la población.

Carreteras, circunvalaciones, sistemas de transporte ferroviario, hospitales, recintos universitarios y grandes soluciones viales han sido reiteradamente mencionados como compromisos de corto y mediano plazo, muchos de ellos acompañados de fechas concretas de entrega.

Sin embargo, con el país ya inmerso en 2026 y tras más de cinco años de gestión, una parte significativa de esas obras continúa sin concluirse, con cronogramas vencidos, reprogramaciones sucesivas o avances parciales que contrastan con los plazos inicialmente anunciados.

Obras viales: promesas que no llegaron a tiempo

Entre las obras viales que el Gobierno prometió concluir y no logró entregar en los plazos anunciados figura la carretera Barahona–Enriquillo, una vía estratégica para la región Sur, proyectada para beneficiar a más de 100 mil personas y mejorar la conectividad turística y comercial de la zona costera. Aunque el presidente Luis Abinader aseguró que estaría concluida en 2023, el proyecto acumuló retrasos significativos. Estos se vieron agravados por deslizamientos de tierra que obligaron al cierre del paso provisional en septiembre de ese mismo año, evidenciando debilidades tanto en la planificación como en la ejecución de la obra, que aún no ha sido entregada de manera definitiva.

Situación similar enfrenta la carretera Bayaguana–El Puerto, iniciada en enero de 2022 con una inversión de RD$2,106 millones. El proyecto fue anunciado como una vía clave para enlazar las provincias Hato Mayor, Monte Plata y San Pedro de Macorís, con la promesa de concluirse en 2023.

Sin embargo, el cronograma no se cumplió y solo en enero de 2024 fue entregado un primer tramo, quedando pendiente su finalización total, sin que hasta ahora se haya informado una fecha clara para su culminación.

La Circunvalación de Moca, con una inversión superior a RD$750 millones, es otro de los proyectos que arrastra retrasos desde 2022. Aunque fue presentada como una solución para descongestionar el tránsito urbano y mejorar la movilidad regional, los trabajos han avanzado lentamente.

En el Gran Santo Domingo, la Circunvalación de Los Alcarrizos se ha convertido en uno de los ejemplos más reiterados de plazos vencidos. Prevista originalmente para inaugurarse en 2023, luego reprogramada para 2024, la obra fue nuevamente pospuesta y figura ahora entre los compromisos que el presidente ha prometido entregar en 2026. Mientras tanto, residentes y conductores de la zona continúan enfrentando serios problemas de congestión vehicular, a la espera de una solución largamente anunciada.

Transporte masivo: avances parciales y nuevas fechas

En materia de transporte masivo, el Monorriel de Santiago ha sido presentado como una de las obras insignia de la gestión Abinader, concebida para transformar la movilidad en la ciudad corazón. El mandatario informó que la primera prueba técnica se realizaría en abril, con la meta de poner en operación su primera fase a finales de 2024 y una segunda fase para finales de 2025. No obstante, al entrar en 2026, el proyecto aún no ha sido entregado de manera formal, manteniéndose en una etapa de pruebas y ajustes sin una fecha definitiva de inauguración.

Durante su rendición de cuentas de 2024, el presidente Abinader también anunció que en 2025 serían entregados el Edificio del Tribunal Constitucional y la Circunvalación de Los Alcarrizos, compromisos que tampoco se materializaron dentro de los plazos establecidos, sumándose a la lista de obras reprogramadas.

Ese mismo año, y tras la renegociación del contrato con AERODOM, el Gobierno anunció una inversión superior a 700 millones de dólares para iniciar nuevas obras estratégicas de infraestructura vial. Entre ellas se incluyeron soluciones en la avenida República de Colombia con Los Próceres, conexiones hacia la Jacobo Majluta, la construcción de un puente levadizo sobre el río Ozama, un puente paralelo al Jacinto Peynado y un paso a nivel en Sabana Perdida–La Victoria. Sin embargo, a la fecha, estos proyectos no han pasado del anuncio oficial y no registran avances visibles en el terreno.

La autopista del Ámbar: la gran promesa que nunca arrancó

La autopista del Ámbar fue, quizás, la carta de presentación más ambiciosa del Gobierno. Anunciada en el discurso de toma de posesión de 2020, prometía conectar Santiago con Puerto Plata en apenas 35 minutos, reduciendo de manera drástica el tiempo de traslado entre el Cibao y la costa norte.

Con una longitud estimada de 35 kilómetros y un costo aproximado de RD$32,000 millones, el proyecto fue presentado como estratégico para el turismo y la logística nacional. Sin embargo, pese a múltiples anuncios, procesos de licitación y declaraciones oficiales, la autopista del Ámbar no ha iniciado su construcción, convirtiéndose en uno de los símbolos más claros de las promesas incumplidas del actual gobierno.

Calle Las Damas: del primer picazo al estancamiento

En octubre de 2022, el presidente Abinader, junto al entonces ministro de Obras Públicas, Deligne Ascensión, dio el primer picazo para la reconstrucción de la calle Las Damas, en Santo Domingo Este. La vía, habilitada en los años 90 para conectar las avenidas Charles de Gaulle e Hípica, había quedado reducida a un camino vecinal tras años de abandono.

La obra fue anunciada como una alternativa a la marginal de la autopista Las Américas y formaba parte de una inversión global de RD$25,000 millones en el municipio. El proyecto contemplaba una vía de 6,600 metros de longitud y 10 metros de ancho, destinada a beneficiar sectores como Brisas del Este y Los Frailes. Sin embargo, tras los primeros trabajos, la readecuación quedó prácticamente detenida, sin avances visibles.

Avenida Paseo del Río: una obra a medias

La avenida Paseo del Río es otro ejemplo de entregas parciales. La primera fase fue inaugurada en diciembre de 2021 y permitió la creación de parques, canchas y espacios comunitarios en sectores como La Ciénaga y Los Guandules.

El proyecto forma parte del plan Domingo Savio, iniciado en 2017. La segunda fase, que incluye un túnel de conexión con la avenida del Puerto, ya fue concluida. No obstante, la tercera fase, que debía unir la calle Respaldo 17 con el puente Francisco del Rosario Sánchez, estaba prevista para finales de 2023 y aún permanece inconclusa.

Tren Metropolitano de Santo Domingo: entre anuncios y planificación

Otro de los proyectos emblemáticos anunciados por el presidente Abinader es el Tren Metropolitano de Santo Domingo. La iniciativa contempla una primera fase desde la estación del Metro en la intersección Kennedy–Máximo Gómez hasta la Charles de Gaulle, y una segunda fase hasta el Aeropuerto Internacional de Las Américas.

En noviembre de 2024, el Fideicomiso para el Desarrollo del Sistema de Transporte Masivo (Fitram) abrió una licitación para el proyecto, pero tres meses después fue cancelada para replantearse bajo el esquema de alianzas público-privadas. Hasta ahora, el tren permanece en fase de planificación, sin ejecución visible en el terreno.

Una constante: anuncios, retrasos y plazos difusos

Estos casos se suman a una larga lista de infraestructuras prometidas en distintas rendiciones de cuentas que, pese a su impacto estratégico, continúan sin concluirse o sin iniciarse. A seis años de gobierno, el patrón se repite: grandes anuncios, expectativas elevadas y avances que no siempre se traducen en obras terminadas.

En un contexto donde el propio Gobierno insiste en la infraestructura como motor del desarrollo económico, la acumulación de proyectos inconclusos vuelve a poner sobre la mesa preguntas sobre planificación, ejecución y la capacidad real del Estado para cumplir los plazos anunciados ante el país

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