El Senado de los Estados Unidos votará este jueves si reabre el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), que permanece en cierre parcial desde hace casi un mes, en medio de crecientes retrasos y problemas operativos en varios aeropuertos del país.
El cierre del organismo, iniciado el 14 de febrero, se produjo después de que republicanos y demócratas no lograran alcanzar un acuerdo para aprobar la financiación del departamento, debido a profundas diferencias en torno a la política migratoria.
Las consecuencias del cierre ya comienzan a sentirse entre los ciudadanos, especialmente en los aeropuertos estadounidenses, donde la falta de personal de seguridad ha provocado retrasos y complicaciones en los controles.
Muchos de los agentes encargados de estas labores han dejado de recibir sus salarios, lo que ha provocado un aumento en las ausencias laborales y la renuncia de cientos de trabajadores, según reportes recientes.
Durante las últimas semanas, ambos partidos se han acusado mutuamente de ser responsables del estancamiento en las negociaciones, mientras las tensiones aumentan por el impacto del cierre en los servicios de seguridad.
El conflicto político se intensificó tras la muerte del manifestante Alex Pretti el pasado 24 de enero en Minnesota, durante protestas contra las redadas migratorias realizadas por agentes federales.
A raíz de ese hecho, legisladores demócratas condicionaron su apoyo a la financiación del DHS a la adopción de nuevas medidas de control sobre las operaciones migratorias. Entre sus propuestas figuran prohibir que los agentes actúen con el rostro cubierto y exigir autorización previa para realizar detenciones o ingresar en domicilios.
Pese a varias semanas de negociaciones, en las que incluso ha intervenido la Casa Blanca, las posiciones entre ambos partidos siguen distantes, por lo que se prevé que la votación de este jueves no alcance los apoyos necesarios, prolongando el cierre parcial del organismo.


